Fundación para el Apoyo a la Nueva Evangelización y a la Solidaridad en la Fe Cristiana
 
La Moral de la Solidaridad y el Compromiso

No hay fe sin solidaridad. Por la fe, Moisés emprendió la gran aventura de la solidaridad para la liberación de su pueblo (Ex 3,11-12). Por la fe, los profetas comprometieron su vida denunciando las injusticias y anunciando nuevas formas de vivir justamente (Jr 20,7-11) . Por la fe, los primeros cristianos participaron en la difusión del Evangelio que proclama el amor por todo el mundo conocido.

Creer es ser solidario

Jesús dejó clara la importancia de la solidaridad mediante el testimonio de su vida, que el libro de los Hechos de los Apóstoles resume en la frase de «pasó haciendo el bien» (Hch 10,38). También lo expresa en palabras, sobre todo mediante tres de sus parábolas principales:

  • La parábola del Buen Samaritano (Lc 10, 25-37)
  • La parábola de los talentos (Mt 25, 14-30)
  • El anuncio del Juicio Final, en el que nos dice que hay que amar afectiva y efectivamente a todos los hermanos (Mt 25, 31-46) y que se nos juzgará por el amor distribuido entre los que no cuentan.

La solidaridad es, para los cristianos, consecuencia de la fe, conocer a Dios es obrar la justicia (Jer 22, 16). La solidaridad es una exigencia de actitudes y comportamientos de justicia y caridad (Gal 5, 6).

 

 

El compromiso personal

En la solidaridad y el compromiso, el cristiano no está solo.

  • Se une a la comunidad de creyentes. El cristiano vive siguiendo el ejemplo de Jesús, animado por el Espíritu Santo, como miembro de la comunidad cristiana
  • Se une a todas las personas de buena voluntad. Los cristianos quieren «perfeccionar la creación» (Gn 1, 28) y hacer un mundo mejor cooperando con todas las personas -cristianas o no- que se proponen los mismos objetivos.

 

 

La práctica de la solidaridad

La Iglesia ha dado testimonio de solidaridad con los más necesitados a lo largo de la historia. El compromiso se concreta en distintas acciones:

  • La acción caritativa asistencial a los marginados, los pobres, los inmigrantes. Acciones inmediatas y de primera necesidad.
  • La acción educativa, que ataca las raíces de la marginación.
  • La cooperación en países del Tercer Mundo, o regiones portergadas u oprimidas.

En sus enseñanzas, la Iglesia urge a los cristianos a vivir valientemente la solidaridad mediante compromisos para transformar la realidad:

  • Una de las enseñanzas más antiguas se concretó en las «Obras de misericordia», corporales y espirituales
  • Los Santos Padres tienen un alto concepto de la solidaridad.
  • En los dos últimos siglos abundan las «encíclicas sociales».
  • El Concilio Vaticano II dio carácter prioritario a la solidaridad entre personas, pueblos y naciones.

En todos estos documentos, la Iglesia no ha dejado de animar a los cristianos a solidarizarse en un cuádruple sentido:

  • Mediante la responsabilidad profesional de cada uno.
  • Mediante la defensa de los derechos humanos de todos.
  • Mediante el respeto a la libertad de conciencia de los que piensan de distinta manera.
  • Mediante la ayuda humanitaria y concreta a los que sufren.

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