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| Fundación
para el Apoyo a la Nueva Evangelización y a la Solidaridad
en la Fe Cristiana |
No hay fe sin solidaridad. Por la fe, Moisés emprendió la gran aventura de la solidaridad para la liberación de su pueblo (Ex 3,11-12). Por la fe, los profetas comprometieron su vida denunciando las injusticias y anunciando nuevas formas de vivir justamente (Jr 20,7-11) . Por la fe, los primeros cristianos participaron en la difusión del Evangelio que proclama el amor por todo el mundo conocido. Creer
es ser solidario Jesús dejó clara la importancia de la solidaridad mediante el testimonio de su vida, que el libro de los Hechos de los Apóstoles resume en la frase de «pasó haciendo el bien» (Hch 10,38). También lo expresa en palabras, sobre todo mediante tres de sus parábolas principales:
La solidaridad es, para los cristianos, consecuencia de la fe, conocer a Dios es obrar la justicia (Jer 22, 16). La solidaridad es una exigencia de actitudes y comportamientos de justicia y caridad (Gal 5, 6).
El
compromiso personal En la solidaridad y el compromiso, el cristiano no está solo.
La práctica de la solidaridad La Iglesia ha dado testimonio de solidaridad con los más necesitados a lo largo de la historia. El compromiso se concreta en distintas acciones:
En sus enseñanzas, la Iglesia urge a los cristianos a vivir valientemente la solidaridad mediante compromisos para transformar la realidad:
En todos estos documentos, la Iglesia no ha dejado de animar a los cristianos a solidarizarse en un cuádruple sentido:
Em
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