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El
trabajo humano procede directamente de personas creadas a imagen
de Dios y llamadas a prolongar, unidas y para mutuo beneficio, la
obra de la creación dominando la tierra. (Leer Gn. 1,28)
El
trabajo es un deber: "Si alguno no quiere trabajar mmque
tampoco coma".m m(2 Ts.3,10)
"El
trabajo honra los dones del Creador y los talentos recibidos y puede
ser un medio de santificación" (Catecismo Católico
No. 2427)
"Cualquier
trabajo que hagan, háganlo de buena gana, pensando que trabajan
para el Señor y no para los hombres" (Col. 3,23)
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INTERÉS
LABORAL
DÍA
DEL TRABAJO
Una
de las cosas que distingue al ser humao
del resto de los seres vivos es el trabajo,
cuyo
propósito y fin es el de permitirle
al hombre el progreso y la realización
como persona humana. Quizá al comienzo
de la historia de la humanidad, el tabajo
sólo servía para satisfacer
las necesitdades más urgentes de
la vida, pero al nacer la sociedad y evolucionar,
el trabajo pasó a ser otra cosa.
Todas
y cada una de las personas tienen derecho
al trabajo, desde la óptica jurídica;
y, desde el punto de vista moral, el deber
de hacerlo para su propia edificación
y la de su familia y su comunidad. Por
eso, el trabajo es mucho más que
un esfuerzo físico o un acto de
sobrevivencia para procurarse el alimento,
el vestido y la vivienda.
El
mundo de trabajo, tan cambiante y tan
complejo en la actualidad, debe ser visto
como la actividad más
importante de la sociedad. Trabajar a
carta cabal en los sectores de
gobierno, empresa privada, acción
social, e independiente, aportará
los frutos necesarios para transormar
el país integral.
Que
en este Día del Trabajo, la reflexión
y los actos de conmemoración ojalá
trasciendan las tradicionales manifestaciones
obreras. Esta es una fecha que merece
ser vivida a conciencia por todos y todas,
en procura de apreciar nuestro esfuerzo,
convertido en trabajo, y el bien que persigue
y aporta en lo personal y lo colectivo.
Editorial
tomado del Panorama Católico 30
de abril dew 2006




DIEZ
(10) REGLAS DE ORO PARA TRIUNFAR EN SU TRABAJO
1. Llegue
a la hora indicada. Llegar tarde al trabajo
produce: irritación a su jefe, desmoralización
a sus compañeros y retraso en el
camino hacia la meta para USTED.
2.
Rinda
más de lo que se espera de usted,
tanto en calidad como en cantidad de trabajo.
Unos minutos extras pueden servir para terminar
una tarea, y toda tarea es importante a
su trabajo.
3. Ayude
a su jefe. Todo lo que usted haga por ayudar
a su jefe ahora, le será recompensado
más tarde, porque habrá ganado
EXPERIENCIA.
4.
Haga
suyos los intereses de la compañía
(algún día la compañía
puede llegar a ser suya).
5.
Sea
asertivo pero no agresivo. Lo primero es
constructivo; lo segundo es destructivo.
6.
Manténgase
alerta a toda oportunidad de progreso. La
oportunidad no va a venir en su busca, usted
tiene que buscarla.
7.
Aprenda todos los secretos de su trabajo.
Familiarícese con todas las operaciones
y departamentos de su compañía,
y ganará EFICIENCIA en su trabajo.
8.
Imite a aquel que ya ha triunfado, y triunfará
usted también. Elija su "modelo"
acérquesele, conózcale, escúchele...
y siga sus pasos.
9.
Esté
preparado para sustituir a cualquiera, en
una emergencia. (¡Hasta a su jefe,
si es necesario!)
10.
No mezcle su vida privada con el trabajo.
Es una combinación peligrosa: una
de las dos cosas, ¡explota!
EMPRESA
Y ESPIRITUALIDAD
En
la actualidad, muchos
libros de trabajo en equipo y gerencia moderna
contienen sabiduría que se encuentra
en la Biblia, el Corán o el Bhagavad
Gita. Tanto las empresas como las religiones
coinciden en que, en gran medida, el éxito
depende finalmente del desarrollo espiritual
del hombre.
Hace
poco visité una gran librería
en Estados Unidos y revisé los libros
considerados best sellers por el New York
Times. De los veinte libros, doce tocaban
temas espirituales.
David Fischman
Especial para La Prensa
Pareciera
que, en los países desarrollados,
las personas se han cansado de los “beneficios”
del libre mercado y están buscando
algo más. Una vez que han comprado
bienes en exceso, han logrado metas y han
alcanzado éxito profesional, se preguntan:
“¿es para esto que he venido
a este mundo?”
Han
comprendido que allí no está
la verdadera felicidad y empiezan a buscar
en la espiritualidad las respuestas que
aún no encuentran.
Este retorno a la espiritualidad se observa en muchos ámbitos:
-
En
las religiones, existe un crecimiento
de los movimientos místicos. Estos
movimientos tienen muchísimos adeptos
y crecen día a día. Se valora
más el contacto cercano con Dios
y la oración con sentimiento y
devoción, y se está restando
importancia a los rituales, tradiciones
y dogmas. Las religiones están
pasando de la religiosidad a la espiritualidad.
-
En
el mundo corporativo, las empresas están
invirtiendo millones de dólares
tratando de que su personal trabaje en
equipo, que sea tolerante, respetuoso,
paciente y colaborador. En otras palabras,
las empresas están tratando de
que su personal trabaje de forma espiritual,
incorporando más “amor”
en sus vidas y en sus relaciones interpersonales.
-
Por
otro lado, las empresas están asumiendo
un rol de responsabilidad social. Por
ejemplo, Citibank tiene un departamento
dedicado a ayudar a los niños necesitados
y los ejecutivos de la empresa participan
dedicando sus fines de semana. La ayuda
social no sólo es una herramienta
de marketing, sino que además integra
a la organización, mejora las relaciones
interpersonales y hace más espirituales
a las personas.
Si
las personas estuviesen más cerca
de una dimensión espiritual, habría
menos conflictos interpersonales. Las personas
estarían menos angustiadas por los
problemas y dificultades rutinarios y se
preocuparían más por servir
y contribuir, que por acumular y buscar
intereses egoístas. En otras palabras,
serían más felices. ¿Cómo
encontrar esa espiritualidad?
Cuando
una madre debe cocinar y no tiene quien
cuide a su hijo, lo deja en un cuarto cercano
con juguetes. Mientras escuche, a lo lejos,
que el niño está jugando,
lo dejará tranquilo. La madre irá
corriendo si el niño la llama y,
si está muy silencioso, se preocupará.
Lo mismo nos ocurre en la vida. Dios es
como esa madre y nosotros somos los niños.
Dios nos dejará tranquilos, jugando
con nuestros juguetes materiales, nuestras
metas y proyectos. Sólo se acercará,
si lo llamamos con una oración, con
sentimiento y devoción o si entramos
en silencio, es decir si dejamos de pensar
en El unos minutos al día.
Cuentan
que un rey muy rico de la India tenía
fama de ser indiferente a las riquezas materiales.
Un súbdito quiso averiguar su secreto.
El rey le dijo: “te lo revelaré,
si recorres mi palacio para comprender la
magnitud de mi riqueza. Pero lleva una vela
encendida. Si se apaga, te decapitaré.”
Al
término del paseo, el rey preguntó:
“¿qué piensas de mis
riquezas?” La persona respondió:
“no vi nada. Sólo me preocupé
por que la llama no se apague”. El
rey dijo: “ése es mi secreto,
estoy tan ocupado tratando de avivar mi
llama interior, que no me interesan las
riquezas de afuera”.
Avivemos
nuestra llama espiritual. No sólo
tendremos mejores relaciones interpersonales,
sino que seremos más felices.



QUIÉREME
SIEMPRE
Al principio todo era distinto,
Lo hacías todo por mí.
Ahora parece que no me tomas en cuenta,
hay días que pienso que no significo nada para ti.
Tal vez, cuando ya no me tengas
me apreciarás por todas las cosas que hice por ti.
Soy responsable de tener la comida en tu mesa,
tu ripo limpia, del bienestar de tus hijos
y de todas las cosas que quieres y necesitas.
Bueno, si no fuera por mí,
tú ni siquiera tendrías para el pasaje.
Me he quedado esperando para ver
cuándo te darás cuenta de cuánto me necesitas.
¡ Apréciame ! Cuídame bien y yo te seguiré queriendo.
Recuerda, yo no te busqué.
Tú me buscaste a mí... ¡ Soy tu trabajo !
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