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ANTECEDENTES
Históricamente,
desde hace un siglo, por lo menos, las Administraciones
de las Diócesis Panameñas, para realizar
su misión evangelizadora y satisfacer sus necesidades
de recursos materiales, ha dependido de apoyos provenientes,
entre otros, de fundaciones tales como ADVENIAT de Alemania,
MIVA de Holanda. También en forma subsidiaria sus
feligreses han respondido con la práctica de la
denominada "cultura de la limosna", que se da,
a través de contribuciones entregadas ordinaria
o esporádicamente en las misas y actos religiosos
o mediante estipendios por la administración de
sacramentos y en otros casos, con las donaciones por favores
o milagros concedidos. Sin embargo, cualquiera que haya
sido la fuente de financiamiento de la Iglesia Católica,
a lo largo de su historia, ella ha vivido y se sostiene
principalmente con las contribuciones de sus fieles. En
los pasajes bíblicos, particularmente en los libros
Deuteronomio y Levítico, queda de manifiesto que
el "diezmo" es una acción que enaltece
al creyente en relación con su Creador.
Sin
embargo, al leer estas líneas ustedes encontrarán
que no sugerimos el "diezmo bíblico"
sino, que les hacemos llegar, una invitación a ofrecer
un aporte laboral voluntario o una contribución empresarial
que, multiplicados por el número de trabajadores
o de empresas participantes, produzcan un resultado que
garantice logros positivos en favor de la salud espiritual
del pueblo de Dios y su bienestar temporal. Esto sólo
se logrará trabajando con perseverancia y mayor efectividad.
Pilares
de la Antigua Catedral, Panamá La Vieja
Este
aporte que les pedimos es lo que algunos han denominado
un "diezmo simbólico". Panamá es
un país cuyo producto interno bruto (PIB) es de más
de 10,000 millones de balboas, el presupuesto del sector
público alcanza la cifra de 5,500 millones de balboas,
las fusiones bancarias superan los 3,800 millones de balboas
y las tres mayores empresas tienen un valor de mercado de
más de 1,500 millones de balboas. Durante los últimos
veinticinco años, el soporte fundamental que ha permitido
la realización de las tareas de evangelización
y solidaridad cristiana, ha sido la Campaña de Promoción
Arquidiocesana (CPA), que en el ámbito familiar y
a través de la colecta realizada con la distribución
de 230 mil alcancías, más el Fondo de Apostolado
y otros eventos, logró en el año 1999, una
recaudación de poco más de un millón
de balboas.
El
gestor de la CPA, Arzobispo Emérito Monseñor
Marcos G. McGrath (q.e.p.d.) advertía: "Las
causas de situaciones de miseria frente al bienestar y la
opulencia, no parece ser la escasez de bienes, sino la falta
de iniciativa y la ausencia de justicia". El panorama
laboral panameño, muestra una población económicamente
activa de algo más de un millón de personas.
Muchos de ellos no devengan sueldos fijos ya que trabajan
en la agricultura, en la ganadería, por cuenta propia,
forman parte de la economía informal o en última
instancia, son desempleados. Existen cerca de 778,000 cotizantes
de la Caja de Seguro Social, 140,000 son servidores públicos
y 138,000 jubilados o pensionados por la Caja de Seguro
Social y el resto, trabajadores del sector privado. Panamá
no está considerada ni siquiera entre los países
medianamente pobres por tener una renta per cápita
por encima de los B/. 3,400 anuales. Por otra parte, es
el segundo país de América Latina con la peor
distribución de la riqueza. Sin embargo, debemos
reconocer que, la dura pobreza que vive gran parte de los
panameños, no ha impedido, en muchos casos, que los
católicos mantengan su compromiso de ayudar económicamente
a su Iglesia, en la medida de sus posibilidades. Por otra
parte el crecimiento demográfico y la urgencia de
llevar a todos los rincones del país, el mensaje
del Evangelio, exigen a los creyentes, conscientes de su
responsabilidad con su Fe Cristiana, la ofrenda de nuevos
aportes, que sean preferiblemente aportes laborales voluntarios
de fácil cumplimiento y contribuciones empresariales
que permitan a la Iglesia Católica programar la realización
de sus múltiples obras de evangelización y
solidaridad cristiana.
Ruinas
de Panamá La Vieja
Afortunadamente,
las imágenes que persisten en algunas personas de
escasa cultura y poca práctica cristianas, que tampoco
hacen aporte alguno y que ven la Iglesia Católica
como una potencia económica-financiera, en el seno
de las sociedades contemporáneas, u otras, que insisten
en señalar una Iglesia rica, política o pedigüeña,
son otros prejuicios y obstáculos que lentamente,
con firmes esfuerzos de formación y principalmente
con el testimonio eclesial, se van superando.
La Fundación
aspira a constituirse en el canal principal para el financiamiento
de las actividades de la Iglesia con el fin de que, por
una parte se pueda llevar la Palabra de Dios y por la otra
se pueda fortalecer entre todos sus feligreses la conciencia
de pertenencia y compromiso con su Iglesia Católica.
El aporte económico a la Iglesia Católica
es cada vez más y mejor comprendido, como una forma,
no la más importante, pero no despreciable de participación
laical en la misión de la Iglesia. De las anteriores
consideraciones podemos deducir un nuevo concepto de obligaciones
y derechos en la relación Iglesia-Laicos así:
desde el punto de vista de la Iglesia el derecho a pedir
y la obligación de rendir. Desde la perspectiva de
los fieles la obligación de contribuir y el derecho
a exigir información y transparencia.
Finalmente,
debemos recordar, que a lo largo de la historia, con la
labor evangelizadora y orientadora de la Iglesia Católica,
allí donde ha florecido el verdadero evangelio cristiano,
también ha florecido la paz y la prosperidad.
Así,
tomando en cuenta este panorama, los laicos comprometidos,
en la Campaña de Promoción Arquidiocesana,
a propuesta de Don David Plata V., llegamos a la conclusión
que era necesaria la creación de un nuevo mecanismo
que le permitiera a la Iglesia Católica llegar a
los centros de trabajo de manera que los fieles pudieran
expresar su identificación y compromiso con ella,
a través de sus aportaciones laborales voluntarias,
preferiblemente descontadas de sus salarios.
De
esta forma, la CPA continuará la colecta anual entre
las familias cristianas durante el mes de agosto de cada
año y
gestionará aportes en los centros de trabajo durante
todo el año. Al terminar esta relación de
los antecedentes de la creación de la Fundación
,
queremos recordar que en nuestro querido Panamá,
aspiramos a que no haya Patria que se debilite ni que se
enferme, porque su medicina es Dios y Dios está con
Panamá y con su Iglesia, por lo que no nos cansaremos
de repetir que la Iglesia: ERES TU Y YO . . . SOMOS TODOS…Y
DIOS ESTA CON NOSOTROS.
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