Fundación para el Apoyo a la Nueva Evangelización y a la Solidaridad en la Fe Cristiana



 


Dios te bendice por solidarizarte con la obra PRO-FE de la Iglesia Católica en bien de tus hermanos más necesitados.

 

 

 

Año Paulino
28-6-2008 - 28-6-2009

El Santo Padre Benedicto XVI ha declarado los doce meses que median entre el 28 de junio de 2008 al 28 de junio del 2009 como Año Paulino.
La razón celebrativa es el Bimilenario del nacimiento del apóstol San Pablo. Esta decisión de Benedicto XVI es una buena oportunidad para que los cristianos se acerquen detenidamente a la vida misionera del apóstol San Pablo.
Las fuentes, que nos ayudarán a conocer más a San Pablo, son las cartas que el mismo Pablo escribió a las comunidades cristianas de la Iglesia primitiva. También el libro de los Hechos de los Apóstoles del evangelista Lucas.
Entre las muchas actividades que se desarrollarán durante este Año Paulino en la Iglesia, el Padre Pedro García, misionero claretiano, ha preparado un programa radial, titulado “Aquel Pablo de Tarso”.
Con él pretende el padre dar a conocer la vida del apóstol y exponer en plan popular la doctrina de las Cartas de Pablo.
Con los Hechos de los Apóstoles y las Cartas que él mismo escribió, Pablo sigue evangelizando hoy, iluminando las mentes con la verdad y encendiendo los corazones en el amor de Cristo.

Vicente Gil M., c.m.f.

Fuente: www.panoramacatolico.com

Año Paulino
¿Quién es san Pablo?

San Pablo es una de las figuras más fascinantes del Nuevo Testamento. Es también, incluido el mismo Jesús, el personaje del cristianismo primitivo del que poseemos más datos históricos. Sus cartas constituyen la correspondencia más célebre de todas las épocas. Son, además, cronológicamente hablando, los primeros escritos del Nuevo Testamento y por lo mismo nos suministran los primeros datos —preciosos datos— sobre el origen, estructura y desenvolvimiento de una serie de comunidades cristianas a veinte o veinticinco años de la puesta en marcha del movimiento de Jesús de Nazareth.

Raíces Judías

Pablo nace el año 10 de la era cristiana en la ciudad de Tarso de Cilicia (actual Turquía): “Yo soy judío de Tarso, ciudadano de una ciudad nada despreciable”. (Hch 21, 39). Judío de raza y de religión, como sus padres: “Yo soy israelita, del linaje de Abrahán” (Rom 11, 1), “circuncidado el octavo día, israelita de raza, de la tribu de Benjamín, hebreo, hijo de hebreos: respecto a la ley fariseo” (Fil 3, 5). En su nacimiento recibe el nombre de Saulo junto con el grecoromano de Pablo: “Saulo, llamado también Pablo” (Hech 13, 9). Pablo será el nombre que emplee en las cartas: “de mi propia mano: Pablo” (1ª Corintios). Su familia pertenece al colectivo de los fariseos. Pablo es educado por sus padres, como un auténtico fariseo. A los quince años es enviado a la ciudad de Jerusalén.
En la escuela de Gamaliel inicia Pablo una formación profunda, que lo marcará toda su vida. Con este célebre maestro aprendió Pablo su modo de utilizar e interpretar los libros sagrados de la Biblia.

Vicente Gil M., c.m.f.
Fuente: www.panoramacatolico.com

28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Pablo, hombre de tres culturas

San Pablo es un ciudadano “cosmopolita”: Su persona y el ministerio de apóstol de Cristo se realiza en tres culturas o mundos diferentes. Judío de nacimiento y de religión, se expresa en sus actividades misioneras en la lengua y en las formas de Grecia y como ciudadano romano.
La predicación del evangelio y la creación de las comunidades cristianas se encuadran plenamente en la vida política y administrativa del imperio de Roma. Pablo había nacido en Tarso, capital de la provincia romana de Cilicia. En la “diáspora”, es decir, en una comunidad judía, residente fuera de Palestina.
El judaísmo marcó hondamente a Pablo. En el arresto de Jerusalén, Pablo actúa como judío auténtico: “Se hizo un silencio profundo y Pablo habló en hebreo” (Hch 21, 39).
En Tarso, centro cultural, con su universidad y escuelas de artes, de ciencia y filosofía. El mundo griego en medio del cual Pablo vivió su niñez y adolescencia, influyó poderosamente en él. Pablo hablaba el griego con soltura y hasta con cierta elegancia cuando se lo proponía.
En sus cartas Pablo cita autores clásicos, aprovecha procedimientos literarios, alude a instituciones jurídicas y deja imágenes deportivas y militares de la cultura griega. Hay que señalar también otros valores culturales: sentido de la libertad, responsabilidad, conceptos de razón, naturaleza, economía, inteligencia, prudencia.
Pablo, judío y griego, se presenta en sus cartas como ciudadano romano: Pablo. Roma es para Pablo el centro de su vida misionera. En Roma su martirio coronó la vida de Pablo, apóstol y misionero de Cristo.

Vicente Gil M., c.m.f.

Fuente: www.panoramacatolico.com

28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Encuentro de Pablo con Jesús

Lucas dedica el capítulo 9 de los Hechos de los Apóstoles a la conversión de Pablo. El acontecimiento más relevante de la Iglesia primitiva, después de Jesús resucitado.
De los Hechos de los Apóstoles y de las Cartas escritas por Pablo, deducimos que Pablo fue enemigo encarnizado de la comunidad cristiana. El mismo Pablo nos dice en su carta a los Gálatas: “Habéis oído hablar de mi conducta procedente en el judaísmo. Violentamente perseguía a la Iglesia de Dios intentando destruirla”. Con esta misma actividad persecutoria, Lucas introduce la historia de Pablo en los Hechos de los Apóstoles, con ocasión de la muerte violenta del protomártir Esteban: “Saulo/Pablo consentía en la ejecución de Esteban”. Pero su actividad agresiva contra los cristianos no se reduce al interior de Palestina.
El amor de Pablo a las instituciones judías, el temperamento religioso y su carácter apasionado le impulsó a llevar sus acciones contra la Iglesia, fuera del territorio de Palestina. Pero en un momento incuestionable de su vida, la existencia religiosa de Pablo sufre un vuelco total: El perseguidor de la Iglesia de Dios se transformó en apóstol y misionero de Cristo y de su Evangelio.
Lucas sitúa esta conversión de Pablo “en el camino de Damasco” para describir de manera plástica algo realmente indescriptible: Pablo el perseguido encarnizado, ahora apóstol y misionero leal de Jesús, el Mesías. Cristo será ahora la vida de Pablo.

Vicente Gil M., c.m.f.

Fuente: www.panoramacatolico.com

 

28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Cronología de Pablo

Año 10:
Nacimiento de Saulo / Pablo en Tarso de Cilicia.

Año 20-25:
Formación en las escuelas rabínicas de Jerusalén.

Año 36:
Experiencia espiritual de Damasco: Conversión - vocación de Pablo

Año 39-44:
Estancia en Tarso, Antioquia, Arabia.

Año 45-48:
Primer viaje apostólico: Central de Asia Menor, Macedonia y Grecia.

Año 50:
Evangelización de Tesalónica. Año 50-51: Estancia y evangelización en Corinto. Cartas 1ª y 2ª Tesalonicense. Año 53-58: Tercer viaje apostólico.

Año 54-57:
Estancia en Efeso. Cartas a Gálatas, I y II Corintios.

Año 57-58:
Nueva estancia en Corintio, Carta a los Romanos

Año 58-60:
Apresado en Jerusalén, cautividad en Cesarea del Mar.

Año 60:
Viaje a Roma Año 61-62: Primera cautividad en Roma.
Año 62-64: Liberación de Pablo y viaje a España.

Año 66-67:
Segunda cautividad en Roma Año 67: Martirio en Roma.

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 

28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

La persona de Pablo apóstol

Pablo aparece en el libro de los Hechos y en sus cartas, como persona apasionada, con “alma de fuego”, que vive con ardor exuberante su vocación de apóstol de Cristo. “Pablo, siervo de Jesús el Mesías, apóstol por vocación, escogido para el Evangelio de Dios”. “Llamado por voluntad de Dios a ser apóstol de Jesús el Mesías.

Así da comienzo Pablo a su carta a los romanos y a las comunidades, cuando les escribe. Su ideal es Dios. Dios lo es todo para Pablo, y a Dios sirve con una total y absoluta lealtad.

Pablo predica a Cristo el Mesías, pues ha comprendido que en Cristo está la salvación del hombre. Este celo incondicional por Dios y por Cristo se plasma en una vida abnegada y generosa al servicio de Dios y de Cristo a quienes Pablo ama. Son trabajos, fatigas, sufrimientos, carencias, peligros de muerte: “A nosotros los apóstoles Dios nos ha exigido los últimos, como condenados a muerte”.

Nada de esto puede separar a Pablo del amor de Dios y de Cristo. “En todas esas circunstancia vencemos de sobra gracias al que nos amó”.

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 

28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Primer viaje misionero de Pablo Año: 45 al 48

Pablo, con Bernabé y Juan Marcos, se embarca en Seleucia, puerto de Antioquía. Dice Lucas: “en una liturgia en honor del Señor acompañada de ayuno, el Espíritu Santo dijo: “Apartadme a Bernabé y a Saulo para la tarea a la que los tengo destinados” (Hch. 13, 2). Su destino era la isla de Chipre y la parte meridional de Asia Menor. En Chipre están las ciudades de Salamina y Pafos, Perge, Antioquía de Pisidia, Iconio, Listra y Derbe en Asia Menor.

Este era el campo de los evangelizadores. En Pafos se convierte al cristianismo el procónsul Sergio Paulo. En Perge se retira Juan Marcos, acobardado por las dificultades que encuentren los misioneros, y abandona a Pablo y Bernabé. En Listra, Pablo cura a un paralítico de Mercurio, porque hablaban muy bien.

Quisieron ofrecerles sacrificios, pero Pablo y Bernabé les gritaron: Que somos hombres como vosotros.

La cosecha de esta primera misión es: conversión del procónsul romano, la vocación misionera de Timoteo, fiel compañero de Pablo, es curado el paralítico y Pablo es apedreado por los judíos por primera vez.

El evangelio ha entrado y comienza a vivirse en Chipre y Asia Menor.

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 

28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Segundo viaje misionero de San Pablo

A su regreso del primer viaje misionero, Pablo se encuentra con el problema de la circuncisión de los nuevos cristianos, venidos del paganismo. Los cristianos judíos exigen que ellos deben aceptar las leyes judías, Pablo decide plantear la cuestión en Jerusalén ante los apóstoles. Esto dio lugar al primer concilio de Jerusalén. Triunfó la postura de Pablo, sobre imponer leyes judías a los cristianos venidos del paganismo.

En el segundo viaje misionero Pablo se hace acompañar por Silas. Parten de Antioquia por tierra hacia Siria Cilicia. En Listra se les une Timoteo. Atraviesan las regiones de Frigia y Misia. En Tróade se une el evangelista Lucas. Pablo decide pasar a Macedonia para comenzar la evangelización de Europa. En Atenas, en su Areópago, pronuncia Pablo su célebre discurso sobre el Dios desconocido. En Corinto permanece año y medio, acogido por el matrimonio judeo-cristiano de Aquila y Priscila. Habían sido expulsados de Roma por el edicto del emperador Claudio. En invierno del año 51 escribe la I Carta a los tesalonicenses. Es el documento más antiguo del Nuevo Testamento. Regresa a Antioquia.

Vicente Gil M., c.m.f

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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Tercer viaje de Pablo

El apóstol san Pablo inicia su tercer viaje el año 53, que se prolongará hasta el 58. Le acompañan Timoteo, Tito, Lucas y otros hermanos. Pablo lleva el evangelio a las ciudades de Galacia, Frigia, Tarso, Éfeso, capital de Asia Menor, Tróade, Filipos, Tesalónica y Corinto. Su regreso es por Fipipos, Tróade y Mitilene. Navega frente a la isla de Quíos y arriba a Mileto. Sigue por la isla de Cos y Rodas. En Patera de Licia cambia de nave para llegar a Tiro y Ptolemaida y desembarcar en Cesarea del Mar. Sube a Jerusalén, donde entrega la colecta de la comunidades cristianas de Asia Menor para la comunidad de Jerusalén.

Pablo se detiene en Efeso durante dos años y medio. Allí le llegan noticias de los conflictos que han surgido en la comunidad de Corinto. Escribe la primera carta a los corintios y, según muchos autores, las cartas a los Filipenses y a Filemón. Durante su estancia en Éfeso escribe también las cartas a los gálatas y la segunda a los corintios. En su nueva estancia en Corinto escribe la carta a los Romanos.

El trabajo principal de Pablo y sus compañeros ha sido la Evangelización de la provincia romana de Asia Menor.

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 

28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Prisionero de Roma

Pablo se encontraba en el Templo de Jerusalén cumpliendo su voto. “Cuando se iban a cumplir los siete días, los judíos de Asia, viéndolo en el templo” lo arrestaron. Agarraron a Pablo, lo arrastraron fuera del templo. Intentaban matarlo: pero el tribuno romano reunió los soldados, detuvo a Pablo y lo condujo a la fortaleza romana en Jerusalén.

Pablo es trasladado a la prisión de Cesarea, donde permanece encarcelado por dos años, porque el procurador Félix esperaba que Pablo comprase su libertad. Con Festo, sucesor de Félix, Pablo apela al tribunal del emperador romano, para liberarse de los judíos.
La prisión en Roma dura dos años. Terminó con la libertad y absolución de Pablo, antes del año 64, fecha del incendio de la ciudad de Roma y de la primera persecución cristiana. Pablo, que quería venir a Roma de paso hacia España, es razonable que ahora realizara su sueño.

Arrestado en el templo

El evangelista Lucas compone una escena dramática, eficaz en la cual se representa otro drama de mayor alcance: Jerusalén rechaza la última oferta del evangelio. Pablo, como Jesús, le traía la paz, y le responden con la guerra. Cuando se lleven a Pablo, Jerusalén quedará atrás y el narrador no se volverá para mirarla en el resto del libro.

Vicente Gil M., c.m.f

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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Pablo, el Hombre

Pablo ha plasmado en sus escritos la distancia de su “ser hombre” con referencia a su “ser cristiano”. El tesoro de la fe “lo llevamos en vasijas de barro para que se vea que su fuerza superior procede de Dios y no de nosotros”. El poder de Dios rebasa la capacidad de la vasija de barro.

En la lectura de las cartas paulinas aparece Pablo como hombre, con genio de mando: “superaba en el judaísmo a todos mis compañeros en mi celo ferviente por las tradiciones”. Lo mismo sucedía con los otros apóstoles en la comunidad cristiana. En su trabajo misionero nunca dice basta: “Olvidando el camino andado, me lanzo a lo que está por delante”. Como judío, es de formación farisea; como cristiano, es apóstol de Cristo. Lleva en su seno la fuerza del huracán, “signo de contradicción”. Lo que vive, lo vive intensamente: “me gastaré, me consumiré”. Sin embargo, en el físico de su cuerpo, Pablo no es un Apolo. Él mismo lo reconoce. No oculta sus flaquezas físicas. No obstante rebosaba “gracia y atractivos”. “A veces parecía hombre, otras se mostraba como un ángel”.

Vicente Gil M., c.m.f

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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Pablo, adorador de Dios

“Así Dios será todo en todos”. “Somos nosotros, los circuncidados, los que servimos a Dios en espíritu”. El hecho de que Pablo es un santo se acepta sin ninguna dificultad para los que conocen su vida.

En el alma de todo santo vemos los principios que han regido su vida. En su vida de cristiano, Pablo aconsejó siempre el principio que aprendió y practicó como fariseo en el judaísmo: La idea de Dios uno, creador y salvador de su pueblo. Pablo, como judío y después como cristiano, vivió siempre como “fiel siervo de Yahvé”. Después de la conversión en el camino de Damasco, Pablo cambió la forma de servir a Dios. Pero la idea de entrega como criatura escogida de Yahvé perdura en su vida de converso e influye intensamente en su vida de apóstol. Siempre tiene como testigo y dueño de su vida a “Dios a quien sirvo en mi espíritu, en el evangelio de su Hijo”. La idea de Dios se ha esclarecido en su alma. Dios tiene un Hijo, a quien ama y en quien nos ama: “Si, siendo enemigos, la muerte de su Hijo nos reconcilió con Dios, con mayor razón, ya reconciliados, nos salvará su vida”.

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 



28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Pablo, "Mi vida es Cristo"

Pablo está en prisión de Roma o Efeso. Esta situación parecía una adversidad y contratiempo para el enuncio del Evangelio. Pero, no fue así. Pablo acepta la cárcel por amor a Cristo y su evangelio.

Esta actitud positiva provocó en los paganos el deseo de conocer a Cristo. Pablo está lleno de la grandeza de Cristo, de su sacrificio, de su amor: “Me amó y se entregó por mí”. El amor de Cristo es un estímulo para el Apóstol. “El amor de Cristo nos apremia, al pensar que si uno murió por todos, todos murieron”.

Por la muerte de Cristo morimos al pecado y al egoísmo. Como su amor es Cristo, Pablo vive en el cielo, aunque sus pies pisan la tierra. Pablo, lleno de Cristo, de su gloria y de su eternidad, es hombre de fe, esperanza y de amor en Cristo.

La santidad de Pablo se encuentra polarizada por su amor a Cristo: Se apoya en Él, vive en Él, confía en Él, respira el “buen olor de Cristo”. Esta es la razón de su muerte: “Estar con Cristo: “morir por Cristo es una ganancia.

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 



28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos

La Iglesia cristiana en Roma

El origen de la comunidad cristiana de Roma cuenta con noticias muy escasas. En los Hechos de los Apóstoles, Lucas menciona entre los oyentes de Pentecostés “romanos residentes”. ¿Quién fue el misionero anónimo que llevó la semilla de la fe cristiana a Roma? Lucas nombra también en el libro de los Hechos que Pablo se encontró en Corinto con Aquila y Priscila. Era un matrimonio judío cristiano de Roma. En la expulsión de los judíos de Roma, el matrimonio Aquila y Priscila se trasladó a Corintio. También hay que contar con los paganos convertidos en Pentecostés.

La Iglesia cristiana en Roma era mayoritariamente de origen pagano. Los destinatarios de la carta de Pablo con ciudadanos romanos. El Apóstol elabora la carta para una comunidad cristiana, cuyos problemas, Pablo tiene un conocimiento relativo. Pablo admira la fe de la comunidad cristiana de Roma: “Doy gracias a mi Dios por todos vosotros, porque vuestra fe se anuncia en todo el mundo”. Pablo tiene especial referencia a los problemas y experiencias de las otras comunidades cristianas. Pablo concluye su saludo y presentación con una profesión de fe concentrada: “A todos los que Dios amó y llamó a ser consagrados, que se encuentran en Roma”.

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 



28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos

Motivo de la carta

Pablo escribe a la Iglesia en Roma para anunciar y preparar su próxima visita a los cristianos. Hasta el año 57, Pablo dedicó todo su ministerio misionero a la región oriental del Mediterráneo. La dedicación del apóstol a la evangelización de esta zona ha sido intensa, amplia y fecunda. Pablo acaricia ahora llevar el Evangelio al otro extremo del Mediterráneo, en concreto a España.

Sueña con evangelizar los confines de occidente. El apóstol quiere anunciar a la comunidad cristiana de Roma su visita y sus proyectos. Les escribe en el año 57 desde Corinto.

Este puede ser el primer motivo de Pablo. Porque él no era el fundador de la comunidad. Además la Carta a los Romanos puede tener también otros motivos, porque es una carta doctrinal, densa en temas teológicos. Quizás la carta más importante escrita por Pablo. Otro motivo es la visita a Jerusalén. Pablo proyectaba acercarse a Jerusalén con ocasión de la colecta que había recogido para las comunidades cristianas de Palestina.

Pablo quiere aclarar su pensamiento cristiano sobre las relaciones entre judíos y paganos convertidos. Quizás la causa más obvia y sencilla sea, con les dice en la Carta: “Muchas veces me propuse ir a visitaros para cosechar entre vosotros algún fruto, pero hasta ahora me lo han impedido” (1,11)

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 



28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos

“Yo no me avergüenzo del Evangelio” (Rom.1,16)

Pablo se creía en el deber de informar a la comunidad de Roma de sus proyectos. Aprovecha la carta como canal de información, para adelantar a la comunidad cristiana de Roma su pensamiento cristiano. En el encuentro de Pablo con Pedro en Jerusalén, “reconocieron que me habían confiado la evangelización de los paganos (Gal. 2,7). Esta nueva proyección del Evangelio hacia la periferia de Palestina está en la mente de Pablo cuando escribe la carta a los romanos. A Pablo se le presenta ahora la Iglesia en toda su imponente magnitud y universalidad. Los gentiles han entrado en las comunidades cristianas con tal afluencia, que los judíos cristianos constituían ya minoría. La Iglesia se hacía completamente pagana. Este hecho exigía la intervención urgente de Pablo, encargado oficialmente de los cristianos de origen pagano. Pablo presenta el Evangelio de Cristo como “una fuerza de Dios para la salvación de todo creyente”. “El hombre, justificado por la fe, vivirá”.

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 



28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos

Salvados por la Fe

Pablo, después del saludo a la comunidad cristiana de Roma, va directamente al tema de su carta: “ Salvados por la Fe”. Pablo está al servicio del Evangelio, que es “fuerza de Dios para toda persona que cree”. Así el Apóstol se adelanta a la objeción de los judeo-cristianos, quienes pretendían someter la salvación de los paganos a la observancia de la ley. Por esto, Pablo defenderá la importancia fundamental de la fe en Cristo, recibida “por pura gracia el justo vivirá por la fe”. La fe es un acto por el cual el hombre se entrega a Dios, verdad y amor, como a la única fuente de salvación. La fe tiene su fundamento en la veracidad de Dios, en la fidelidad a sus promesas y en su poder para cumplirlas. La fe es la que salva al hombre y hace iguales a judíos y paganos. Reconciliados con Dios mediante la fe en Cristo, los creyentes pasamos a la salvación, a la plenitud de la vida de la resurrección. El “justo vivirá por la fe”: La adhesión a Cristo podrá darnos toda la medida de la libertad, del amor y de la esperanza.

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 



28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos

“Abrahán creyó a Dios”

Los judíos sacaban la certeza de su salvación del hecho de ser descendientes de Abrahán. Los judíos estaban convencidos que Abrahán se salvó por sus propios méritos: su esfuerzo, su obediencia y su fidelidad a Dios le consiguieron la gracia de Dios. Pablo lee de nuevo la Escritura de la justificación del patriarca.

Pablo recupera la figura del patriarca Abrahán aceptado por Dios en virtud de su fe: “Creyó Abrahán a Dios y se le apuntó a su haber”. La Escritura confirma por completo la tesis de la salvación por la fe. El patriarca es declarado justo, no por sus obras, sino por su fe.

Esta confianza de Abrahán en Dios es lo que lo sitúa en las condiciones requeridas para gozar de la alianza.

Abrahán es el padre de los creyentes. Con esta expresión la Biblia desea señalar que Abrahán es el punto de partida para cuantos se afirman creyentes. También está diciendo que el creyente por excelencia es Abrahán.

Para nosotros significa también ser hijos de Abrahán, el padre de los creyentes.

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 



28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos
“La promesa de Abrahán: esperó contra toda esperanza”

Pablo se concentra en la promesa que Dios hizo a Abrahán y a su descendencia. Es una promesa divina, inquebrantable y de seguro cumplimiento. Abrahán recibió de Dios la promesa de ser padre de un pueblo numeroso, como las arenas del mar o como las estrellas del firmamento.

Pablo afirma que esta promesa se cumplió por la fe de Abrahán. En ella encontró, el patriarca, la fuerza de su esperanza. La fe es una virtud operante. La promesa fue hecha no al Abrahán cumplidor de la ley, sino al Abrahán creyente, al patriarca que acoge la Palabra de Dios con entrega sin condiciones, con confianza sin límites. Si la ley no intervino en las relaciones entre Dios y Abrahán, tampoco participó en las relaciones de Dios con los descendientes del patriarca, sean judíos o paganos.

Pablo hace memoria de la fe de Abrahán, como modelo para los cristianos: Una fe profunda, heroica. En expresión de Pablo: una fe “contra toda esperanza”. Pablo da un nuevo sentido a los bienes de la promesa a Abrahán, que se cumplen en Jesús: la justicia, el don del Espíritu Santo, la adopción divina y la vida eterna.

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 



28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos
La fuerza de la fe

La fe de Abrahán es ejemplar. Es un modelo válido para cuantos imitan a Abrahán creyendo en Dios. Abrahán es el padre de los creyentes. A cuantos permanecen firmes en la fe, como Abrahán, Dios les salvará, les pasará de la muerte a la vida.

Por eso nuestra fuerza es la fe. Es la razón de nuestro vivir, el resorte de toda nuestra existencia. Para el cristiano “creer en Dios no puede separarse de “creer en el hombre”. La fe atraviesa toda nuestra vida. Porque somos creyentes, amamos la vida, nos adherimos a ella y nos vinculamos a ella en todas las acciones más simples e inmediata.

Si no creo en mí mismo, como creador de “mi hoy diario”, no podré comprometer mi libertad en el espacio sobre natural de Dios.

No tengo otro camino de acceso a Dios, que la fidelidad a los más cotidiano de mi vida. “La fe de mi espíritu”, la adhesión de mi corazón y de mi libertad a la llamada de Dios, no pueden actuar en mí, si no me siento unido a la fuerza creadora de mi persona.

El amor de Dios es positivo, creador. Amándome, Dios me hace capaz de amar.

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 



28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos
Carta y Cristo

“Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia” (R. 5, 20). Pablo resume su doctrina en esta cita. Muertos en Adán y liberados del pecado, de la muerte y de la ley en Cristo. Pablo enseña que la muerte es consecuencia del pecado de Adán y la vida tiene su origen en Cristo.

Es el hombre, solamente él, el responsable del pecado, de la condición pecadora de la humanidad. Por Adán entró el pecado en el mundo. Todos pecaron. Para el Apóstol el pecado es personal: “pe-caron todos ‘personalmente’”. Por eso el destino humano, para bien o para mal, es algo querido, libre y escogido por el hombre.

La participación en el reino de la vida, como en el de la muerte es escogencia libre de los seres libres.

Pablo expresa: “muertos en Adán y vivos en Cristo. La doctrina de la Iglesia Católica afirma que el pecado de Adán no le afectó a él sólo, sino a su entera descendencia, no sólo en las consecuencias de penas y muerte, sino también en el pecado mismo, y que el único remedio es Cristo.

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 



28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos
“Muertos al pecado, vivos en Cristo”
(R. 6, 11)

Para Pablo el bautismo incorpora al cristiano en el misterio pascual de Jesús: “muertos al pecado para vivir la nueva vida de Cristo resucitado”. El bautismo es el camino que ofrece la Iglesia a la persona humana para recuperar la nueva vida. Ante todo “morir al pecado” es desechar todo intento de nueva sumisión a la esclavitud del pecado.

Nuestro cuerpo, lugar de nuestra presencia en el mundo, ha de favorecer la alianza que el bautismo establece entre Dios y los bautizados. Pablo afirma así que el cuerpo puede y debe ser instrumento del bien entre los hombres. De ahí que el pecado es un “sin sentido” en la vida del cristiano verdaderamente auténtico.

Pablo no afirma que el pecado esté eliminado, muerto, sino que el bautizado ha de estar muerto al pecado: “Que el pecado no reine en vuestro cuerpo mortal haciendo que os sometáis a sus deseos” (R 6, 12). El Apóstol exhorta por último a ponerse totalmente al servicio de la Nueva Vida. El cristiano realizará así su vocación inherente a su pertenencia al pueblo de Dios. Porque cuando estaba al servicio de la injusticia, no recogió más que muerte. El camino abierto por el bautismo, al ser perseverante, genera en el cristiano la vida eterna.

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 



28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos
“El cristiano y la ley”

Al Pablo cristiano le apasiona el tema de la Ley y su relación con Cristo y su Evangelio. Cuando Pablo habla de la ley, se refiere casi siempre a la ley de Moisés. De ella forman parte las secciones legales y los relatos históricos. Pablo ha ido dejando en la Carta a los Romanos afirmaciones que pedían una consideración más profunda: “la ley no salva”; “el papel de la ley era hacernos experimentar el pecado” (Rom 3, 20). “La ley es un yugo que nos oprime” (Rom 6, 14). “La presencia de la ley sirvió para que se multiplicara el delito” (Rom 5, 20).

Pablo completa ahora las afirmaciones anteriores sobre la liberación del pecado y de la muerte. El Apóstol afirma rotundamente que Cristo ha liberado también al hombre de la ley de Moisés, y de cualquier ley que lleva la semilla del pecado.

Para ello toma un ejemplo del derecho romano. Como la muerte del marido deja libre a la esposa para poderse casar de nuevo, así la muerte de Cristo libera al cristiano de toda ley esclavizante. La ley ha entregado el testigo a Cristo, el resucitado. La muerte da paso a la vida, con una existencia fecunda y creadora.

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 



28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos
“El cristiano y la ley”

“Los que viven según el instinto se inspiran en el instinto, los que viven según el Espíritu se inspiran en el Espíritu” (Rm 8, 5). La “Vida por el Espíritu” tiene como hilo conductor la oposición entre “espíritu”, “Espíritu” y “cuerpo”, “carne” o “instinto”. Esta antítesis del Apóstol es de condición dinámica, existencial. Pablo designa con los términos cuerpo, carne o instinto a la persona humana, como ser débil y caduco, y cuanto hay de pecaminoso en ella. La palabra “espíritu” o “Espíritu” es para Pablo cuanto hay en la persona humana de apertura a Dios y a lo divino. Pablo se pregunta al concluir el capítulo anterior: “¿Quién me librará de esta condición mortal? (Rm 7, 24)

Ahora responde: “Jesucristo Señor Nuestro”. El nos infunde un nuevo principio más poderoso que, sin borrar el instinto, lo somete y supera: el Espíritu Santo. El nos prepara para cumplir la ley y nos asegura la vida divina.

Vicente Gil M., c.m.f

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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos
“La esperanza de gloria”

El supremo objetivo de la “vida nueva” de resucitados con Cristo es la glorificación con Cristo. Pero en el camino se cruzan los “padecimientos” del tiempo presente. Pablo incluye cualquier obstáculo que pueda impedirnos alcanzar la meta. Las dificultades son reales, pero no insuperables. El cristiano, ha sido hecho partícipe, por Cristo, de la remisión de los pecados, del don del Espíritu Santo y de la gracia de ser hijo de Dios. Pero la redención plena todavía ha de llegar. Por eso la esperanza cristiana pertenece esencialmente a esta etapa de la Vida Nueva: “Alegráos con la esperanza, sed pacientes en el sufrimiento, persistentes en la oración, solidarios de los consagrados en sus necesidades, practicando la hospitalidad” (R 12, 12).

La última meta de la esperanza cristiana es la gloria de Dios, como herederos de Dios y coherederos con Cristo. Entonces culminará la redención de nuestro cuerpo en la resurrección gloriosa que Cristo realizará con su parusía. Mientras tanto, toda la creación está en tensa espera de la gloriosa revelación de los hijos de Dios.

Vicente Gil M., c.m.f

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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos
“El amor salvador de Dios”

Además del himno al Amor en la Carta a los corintios, Pablo nos ha dejado también en Romanos un canto al amor.

Con este himno del amor salvador de Dios Pablo cierra la primera parte de la carta a los Romanos. Es un canto triunfal al amor que Dios y Cristo tienen a toda persona humana. Aunque el canto comienza con el amor del hombre a Dios, la iniciativa en el amor es de Dios, no de los hombres. De Dios es el comienzo y la llamada al amor: “En todas esas circunstancias vencemos de sobra, gracias al que nos amó”. (Rm 8, 37).

La victoria del cristiano es por el amor que Dios nos ha demostrado en la obra de Cristo. Pablo dice que “el amor es más fuerte que la muerte, que Dios nos ama más allá de la muerte.

El amor de Dios es prenda de nuestra resurrección. Pablo se hace eco de las expresiones astrológicas propias de su tiempo, que los antiguos evocaban como perniciosas y hostiles a los hombres.

 

Vicente Gil M., c.m.f

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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos
“La elección de Israel”

El tema de la elección de Israel preocupó a Pablo desde los comienzos de su ministerio como Apóstol de Cristo. Israel, como pueblo de Dios, tras esperar durante siglos al Mesías, no lo acogió a su llegada. Rechazó obstinadamente a Cristo, antes y después de la resurrección. Pablo habla sinceramente “como cristiano”, sin mentir. “El Espíritu Santo, dice textualmente, confirma el testimonio de mi conciencia”.

El Apóstol recuerda a los romanos que es Apóstol de los paganos y también hermano de los judíos. En sus palabras de hombre cristiano corre el amor intenso a su pueblo judío. La reflexión de Pablo sobre la elección de Israel se dirige a los cristianos de Roma: Dios es soberanamente libre a la hora de conceder sus dones. Ante esta gracia, el pueblo judío que rechaza el evangelio de Cristo, debe aceptar su propia responsabilidad. Pero, Dios es fiel. No se arrepiente ni del llamamiento ni de los dones otorgados a Israel. Consecuentemente también Israel alcanzará la salvación.

Vicente Gil M., c.m.f

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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos
La comunidad cristiana de Corinto

Pablo llega a la ciudad de Corinto, después de su fracaso misionero en el areópago de Atenas, capital de Grecia. El libro de los Hechos dice escuetamente: “Pablo salió de Atenas y se dirigió a Corinto” (Hch 18, 1). El Apóstol entró en Corinto sólo con su evangelio. Corinto es una ciudad, capital de la provincia de Acaya, con mucho movimiento marítimo, por su puerto. En Corinto, Pablo es acogido por Aquila y Priscila, un matrimonio de judíos convertidos al cristianismo, desterrados de Roma por el emperador Claudio.

Durante año y medio el Apóstol anuncia el evangelio de Cristo a los plebeyos y esclavos de la ciudad, y los cultivó para formar con ellos una comunidad cristiana. Cuando Pablo parte de Corinto, deja una comunidad numerosa y floreciente, en su mayoría de origen pagano y de condición social popular.

El contacto de la nueva comunidad cristiana con el ambiente pagano de la mayoría ciudadana, suscita en la comunidad cristiana problemas muy delicados. Para darles una solución concreta y de acuerdo con el evangelio, Pablo les escribe la primera Carta a los corintios.

Vicente Gil M., c.m.f

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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos
“Origen de la carta”

Pablo escribió una primera carta a la comunidad de Corinto, hoy desaparecida. En la primera carta actual, Pablo nos ha dejado noticias de ella: “Ya os escribí en mi carta que no os juntéis con gente inmoral” (1 Co 5, 9). El Apóstol no se refería “gente inmoral de este mundo” (1 Co 5, 10), sino que “no os juntáis con el que lleva el nombre de hermano y es inmoral” (1 Co 5, 11).

Entre la primera carta desaparecida y la actual primera carta media un especio de tiempo por las dos visitas de Timoteo y una de Pablo a la comunidad de Corinto. Estas circunstancias aconsejan a Pablo a sustituir la visita por una carta severa que produjo un efecto saludable.

Pablo aprovecha la ocasión de escribir nuevamente a la comunidad cristiana de Corinto. Pablo, atacando los abusos y resolviendo dudas, se remonta a alturas sublimes y de baja a profundidades insospechadas y misteriosas de doctrina. El resultado es una carta, cuyo texto es de calidad literaria excepcional.

Vicente Gil M., c.m.f

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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos
“Discordias en la Iglesia de Corinto”

“Os ruego que estéis de acuerdo y no haya disensiones entre vosotros, sino una perfecta concordia de pensamiento y opinión” (1 Co. 1, 10). Pablo ruega a la comunidad cristiana de Corinto que reflexione, de manera positiva, sobre las discordias que han ocasionado divisiones entre los hermanos. Cada uno de los grupos, surgidos de las rivalidades y divisiones ha adoptado su guía espiritual. Escribe el Apóstol: “Me refiero a lo que anda diciendo cada uno: yo por Pablo, yo por Apolo, yo por Cefas, yo por Cristo” (1 Co 1, 12). Pablo ataca abiertamente esta realidad peligrosa de convertir la Iglesia de Corinto en una “secta”. Porque amenaza la unidad compacta de la comunidad cristiana en Corinto.

Pablo rechaza toda división en la comunidad de Corinto. Sólo Cristo es el único guía, el único maestro, la única fuente de sabiduría entre los cristianos. ¡Y Cristo crucificado!

El Apóstol acude al mensaje de Cristo crucificado, cuando un peligro grave amenaza a la comunidad cristiana. “Pues el mensaje de la cruz es locura para los que se pierden; para los que nos salvamos es fuerza de Dios” (1 Co 1, 18).

 

Vicente Gil M., c.m.f

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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos
“Desórdenes en la Iglesia de Corinto”

En las primeras comunidades cristianas encontramos luces y sombras en la conducta de algunos cristianos. A Pablo llegó noticias de desórdenes morales en Corinto. Un cristiano de la comunidad había cometido un grave incesto, casándose con la viuda de su padre.

La comunidad no lo había expulsado de su seno con importante peligro de corrupción a lo interno de la comunidad cristiana y con escándalo para los paganos.

El Apóstol lanza la excomunión contra él. Pablo advierte que ésta tiene preferentemente un carácter medicinal: “Entregad a ese individuo a Satanás para mortificar su sexualidad”. La pena es la exclusión de la comunidad en la que Jesús es Señor. La finalidad en lo que toca al culpable es su salvación en el día del juicio definitivo.

Pablo afronta otras desviaciones morales desde la fe. El cristiano entero está consagrado a Cristo, también en su dimensión corporal. Pablo se opone frontalmente a un dicotomía del hombre y rechaza el espiritualismo que rebaja el cuerpo. El hombre entero con su cuerpo pertenece a la esfera de la salvación: por él murió corporalmente Cristo.

Vicente Gil M., c.m.f

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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos
Los pleitos entre cristianos

Cuando uno de vosotros tiene un pleito con otro, ¿cómo se atreve a someter el caso a que lo juzguen los injustos y no los consagrados? (1 Cor 6, 1). En la comunidad cristiana de Corinto, además de divisiones y escándalos, los cristianos se enredaban con pleitos entre sí. Pablo les increpa que ellos, tan sabios, no son capaces de arreglar sus diferencias y tienen que recurrir al arbitraje de los tribunales civiles.

Para el apóstol, la unidad, la paz y la caridad fraterna tienen que ser lo primero en la comunidad. Son ellas las que fundamentan y caracterizan una comunidad cristiana. Pablo no afirma que los tribunales civiles son incompetentes para juzgar a los cristianos. El apóstol pretende recordar a los corintios y a nosotros, que la Iglesia tiene entidad propia. No está obligada necesariamente y en todo a las instituciones seculares. Afirma que la Iglesia es una fraternidad en la que los problemas deben resolverse de manera fraterna, mediante el amor, no en base al derecho.

Para los pleitos entre cristianos, Pablo propone un mandato y un consejo: el mandato es resolverlos dentro, sometiéndolos a árbitros cualificados, capaces de juzgar con sentido cristiano. El consejo es ceder los propios derechos por el bien de la paz. Es el triunfo de la caridad.

Vicente Gil M., c.m.f

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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos
Carismas en la Iglesia de Corinto

Pablo habla de los Carismas en su cartas. En la literatura paulina aparece la palabra “Carisma” unas 14 veces, y solamente en el resto del Nuevo Testamente. En las asambleas litúrgicas se repetía frecuénteme el fenómeno de los carismas. Como ciertos dones especiales concedidos por el Espíritu de Dios a determinadas personas o grupos para provecho del resto de la asamblea. Las primeras comunidades cristianas debieron ser acompañadas con frecuencia por esta acción especial del Espíritu Santo. El mismo Apóstol les recuerda que “ mi mensaje y mi proclamación no se apoyaban en palabras sabias y persuasivas, sino en la demostración del poder del Espíritu “ ( 1 cor.2,4). Pablo reconoce el origen milagroso de los carismas, pero admite también que pueden ser objeto de abusos de los beneficiarios. Estos pueden ceder a la tentación egoísta de sobrevalorar los propios carismas, y pretender el monopolio de los mismos, como si el Espíritu Santo únicamente se comunica a través de ellos. Pablo establece la jerarquía de los carismas para el bien común de la comunidad cristiana.

Como resultado Pablo expone la doctrina de la Iglesia como cuerpo de cristo.

Vicente Gil M., c.m.f

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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos
“Pablo, Apóstol de Cristo Jesús”

Pablo en la primera carta a la comunidad de Corinto escribe, a veces, de forma tajante. Los problemas que la motivaron no eran de confrontamiento con la comunidad de Corinto.

Eran de verdadera crisis entre Pablo y los corintios. Pero el apóstol les escribe con la seguridad que los corintios lo comprenden y lo entienden. Seguro que le causaron a Pablo preocupación e intranquilidad. Todo era admisible, dado el ambiente pagano de la ciudad de Corinto. En un determinado momento surgieron en Corinto algunos cristianos oponentes al Apóstol, Pablo los llama superapóstoles: “ Pues aunque nada soy, en nada soy inferior a los super apóstoles” ( 12,11).

El enfrentamiento de Pablo con estos predicadores dio origen a visitas a Corinto de Pablo y Tito, y de una tercera carta del apóstol, que para algunos está asumida en los capítulos 10-13 de esta segunda carta a los corintios.

Vicente Gil M., c.m.f

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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos
“Vosotros sois nuestra carta"

Pablo escribe la segunda carta a la comunidad de Corinto: “Vosotros sois nuestra carta, escrita en nuestro corazón, reconocida y leída por todo el mundo” (2 Cor 3, 2). Las relaciones del apóstol con los cristianos de Corinto pasaron por la tempestad y la crispación de actitudes hacia Pablo.

Están motivadas por el grupo de cristianos que adversan la persona y doctrina de Pablo y la falta de profundidad de la fe en la comunidad de Corinto. Acusado de ligereza, Pablo reacciona con energía estos ataques a su persona, porque ponían en duda su ministerio apostólico: Dios me es testigo de que, cuando me dirijo a vosotros, no confunda el sí y el no, el Hijo de Dios, Cristo Jesús, el que os predicamos no fue un sí y un no, ya que en Él se cumplió el sí (2 Cor 1, 18-20). El pensamiento de Pablo se remonta, del Evangelio predicado, a Cristo Jesús que representa a este Evangelio, pues la vida y la muerte de Jesús dan testimonio de su adhesión total a la voluntad del Padre. Esta constancia constituye también para nuestra generación la seguridad de la solidez del mensaje evangélico, así como la fuente de fidelidad de los cristianos.

Vicente Gil M., c.m.f

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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos
“Pablo, Apóstol de Cristo Jesús”

“Nosotros todos, reflejando con el rostro descubierto la gloria del Señor, nos vamos transformando en su imagen con esplendor creciente, como bajo la acción del Espíritu del Señor” (2 Cor 3, 18). Cuando nos exponemos y recibimos el impacto de la Gloria luminosa del Señor y por la eficacia del Espíritu Santo, nuestra imagen deformada se va transformando poco a poco hasta recobrar la imagen de Dios que es Cristo. Pablo no niega la gloria divina que se hace presente en la misión de Moisés de sacar a los israelitas de Egipto y conducirlos a la tierra prometida.

Pablo defiende, ante sus detractores, que lo que verdaderamente admira permanentemente es la actual presencia del Espíritu Santo que transforma a los cristianos. Pablo habla del velo con el que Moisés se cubría el rostro después de hablar con Dios.

Pablo afirma que su ministerio como apóstol es permanente, no transitorio, como Moisés. Para Pablo el velo significa la ceguera de Israel, que rechaza la lectura de las Escrituras a la luz de Cristo. Pero tiene la esperanza que Cristo les arrebatará el velo para entablar un nuevo diálogo con Dios.

 

Vicente Gil M., c.m.f

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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos
“Ministerio de la reconciliación”

“Si alguno es cristiano es criatura nueva. Lo antiguo pasó. Mirad, todo queda renovado” (2 Cor 5, 17). Para proclamar la llegada de un mundo nuevo, Pablo se apoya en el profeta Isaías, que habla de “un cielo nuevo y una tierra nueva” (Is. 65, 17-18). Pablo ve realizada en Cristo esta profecía de Isaías. El con alcance universal.

El apóstol responde así a quienes le cuestionan su vocación y ministerio apostólico. Lo importante no son las relaciones cercanas con el Jesús terreno, sino la vinculación con el Señor resucitado.

Para profundizar el tema Pablo recurre a la reconciliación con Dios: “Todo es obra de Dios, que nos reconcilió consigo por medio de Cristo y nos encomendó el ministerio de la reconciliación (2 Cor 5, 18). Pero la reconciliación entre los corintios y Pablo sólo será posible si antes se da la reconciliación entre los corintios y Dios. Esta es la urgente y generosa llamada a dejarse reconciliar: “Por Cristo os suplicamos: Dejaos reconciliar con Dios” (2 Cor 5.20). Es una llamada que es válida para los cristianos de todos los tiempos: los hombres tienen necesidad de vivir en paz unos con otros, pero difícilmente lo lograrán sino viven en paz con Dios. La fuerza de la reconciliación es la muerte de Cristo en la cruz.

Vicente Gil M., c.m.f

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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Corintos
El ministerio apostólico

“Como colaboradores os exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios” (2 Cor 6, 1). El apóstol pide a la comunidad cristiana de Corinto no dejar echar en saco roto la gracia de Dios. En Cristo Dios ha pronunciado una palabra de perdón.

Pablo es el apóstol delegado para llevar esta reconciliación de Dios con la comunidad de Corinto. Sin embargo los creyentes son libres para acoger la llamada que hace Dios por medio de Pablo. Por eso el apóstol propone e invita, pero no obliga.

Pablo proclama con su conducta y en sus cartas el protagonismo de Dios en la doctrina de Cristo. Pero Pablo vive en su catequesis el drama de Corinto. El ministerio apostólico de Pablo presenta un clima de luces y sombras, de riesgos y compensaciones, de fracasos y alegrías. Para él no cuenta el juicio de los hombres, sino el Dios. Pablo no cede al temor humano, tampoco pide milagros: “Llevo en el cuerpo la muerte de Cristo, para que se manifieste con nuestro cuerpo la vida de Cristo” (2 Cor 4, 10).

Pablo deja las consideraciones generales del ministerio apostólico para centrarse en la relación concreta con los corintios: “Para vosotros, mi boca se abre con franqueza. Como a hijos, os pido el pago correspondiente: ensanchad también vosotros el corazón”.

Vicente Gil M., c.m.f

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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Corintos
“La colecta para Jerusalén”

“En su extrema pobreza derrocharon generosidad”, escribe Pablo a los corintios, para destacar el entusiasmo de la Iglesia de Macedonia en la ayuda a los hermanos pobres de Jerusalén. Macedonia fue la primera zona europea misionada por el Apóstol.

Pablo presenta la generosidad de los macedonios, que se dieron a sí mismos generosamente. El celo misionero de Pablo por la colecta en favor de los cristianos de Jerusalén se dejó sentir con insistencia en la comunidad cristiana de Corinto.

Pablo reaviva el primer entusiasmo entre los corintios. El Apóstol emplea palabras delicadas y discretas para apoyar la generosidad de los corintios. Pablo tomó muy a pecho el resultado de la colecta a favor de los pobres de la comunidad cristiana de Jerusalén: “Sólo pidieron que nos acordáramos de los pobres” (Gál 2, 10). Detrás de todo este entusiasmo se vislumbra el tributo del templo y las otras ofrendas voluntarias con las que los judíos contribuían al mantenimiento del templo y al culto.

El Apóstol resalta el sentido de la universalidad de la Iglesia y de la necesaria comunicación de bienes entre las diversas comunidades de la misma.

Vicente Gil M., c.m.f

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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Gálatas
“Los Gálatas”

Con este nombre los griegos designaban a los celtas que el siglo tercero antes de Cristo, pasaron a establecerse en el centro de Asia Menor.

Derrotados por los romanos, pierden la independencia. Roma crea con todo el territorio con-quistado la provincia romana de Galacia. Su capital es Ancara, hoy de Turquía.

Pablo evangelizó en este territorio y otras ciudades en el primer viaje apostólico en los años 45-48.

Durante su estancia en Efeso llegan noticias a Pablo de la crisis que sufren las distintas comunidades de Galacia. Es una crisis grave de identidad cristiana.

En las comunidades de Galacia se presentaron unos judaizantes predicando que los cristianos para salvarse, tenían que circuncidarse y observar la ley de Moisés. Pero al mismo tiempo desacreditaban a Pablo su condición de apóstol y su doctrina.

Vicente Gil M., c.m.f

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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Gálatas
La vocación de San Pablo

Es desconcertante la experiencia religiosa que vive Saulo en el camino de Damasco. Pablo señaló el cambio decisivo de su vida. El mismo Pablo ha atribuido el acontecimiento de su conversión a Cristo, y su alejamiento del judaísmo a semejante acontecimiento de conversión.

Así inicia Pablo el proceso de su vocación: Pablo se consideró siempre judío y entendió el cristianismo como el mar en el que estaban llamadas a desembocar las corrientes espirituales del Antiguo Testamento. Pablo es un “llamado”: “Cuando Aquél que me separó desde el seno de mi madre y me llamó por su gracia, tuvo a bien revelar en mí a su Hijo, para que le anunciase entre los gentiles” (Gál 1, 15-16).

Pablo orienta la persona y la vida hacia la realización de una misión divina, que descubrirá a través de las sucesivas iluminaciones espirituales: “Ve, que yo te envío a pueblos lejanos” (Hch 22, 21).

Vicente Gil M., c.m.f

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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Gálatas
“El Evangelio de Pablo”

“Os hago saber, hermanos, que el evangelio que os anunció no es de origen humano: pues yo no lo recibí ni aprendí de un hombre, sino que me lo reveló Jesucristo” (Gál 1, 11-12). Este carácter divino de su evangelio lo prueba ahora Pablo recordando sus principios de cristiano. Su vocación y su formación de cristiano y de apóstol han sido obra de Dios, no de los hombres. Pablo apela a la “verdad del evangelio” para hacer reflexionar a los gálatas.

El evangelio aparece como un valor absoluto, ante el cual ha de ceder todo lo demás, incluso la vida de Pablo y su predicación. El evangelio no es un producto humano, pero está destinado al hombre y para a través del hombre. El Apóstol vuelve a pensar en su vida dentro de la visión del evangelio, al que Dios le había destinado desde el seno de su madre, lo alcanza en un momento muy correcto de su vida, y lo cambia por completo. Desde su primer encuentro con Cristo, Pablo se sentirá relacionado con el evangelio.

Vicente Gil M., c.m.f

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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Gálatas
“Por la Fe y no por la Ley”

Las comunidades cristianas de Galacia están formadas por paganos convertidos. Antes que los judaizantes vinieran a hablarles de las obras de la ley de Moisés, los gálatas escucharon la predicación del apóstol Pablo, y abrazaron la fe cristiana. Desde el comienzo de su vida cristiana los gálatas experimentaron las gracias y favores de Dios, que se hizo sensible por los diversos carismas espirituales. Aceptaron también con el Espíritu el mensaje de la cruz.

Pablo se encara con ellos: ¡Oh insensatos gálatas que somos salvados por la fe y no por la obras de la ley. Nuestra santificación interior es por la gracia del Espíritu. Esta experiencia del Espíritu es fruto de haber aceptado por la fe el evangelio de Cristo. La ley de Moisés era desconocida para los gálatas antes de hacerse cristianos. Pablo trae el ejemplo de Abrahán: El entró en el camino de la salvación por creer en Dios y apoyar su esperanza en él. La ley, la circuncisión y las obras son posteriores a la fe en Abrahán.

Vicente Gil M., c.m.f

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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Gálatas
La ley y la promesa

El apóstol Pablo insiste en el valor relativo de la ley con relación a la promesa que Dios hace a Abrahán. La promesa al patriarca da a los descendientes el derecho a la licencia. Dios promete al pueblo de Israel su gracia de una manera gratuita e incondicional.
La alianza del Sinaí llega siglos después de la promesa hecha a Abrahán. La alianza no puede anular la promesa. Las “escuelas judías” de los años anteriores a Cristo habían divinizado prácticamente la ley que recibió Moisés en el monte Sinaí.

El estudio y la observancia de la ley se obtenían por la ciencia y la sabiduría, la ley era considerada como manantial de bendiciones divinas y de vida feliz. Pero la ley es una realidad temporal e interina. Los judíos, sin embargo, hicieron de la ley una realidad absoluta.

Ciertamente la ley tiene sus valores: es don de Dios, otorgado por mediación de Moisés. Permite reconocer el pecado. La ley no anula ni va contra la promesa: Abrahán responde con la fe a la promesa que Dios le ha hecho. Abrahán, el creyente, participa de la promesa, por la fe, no por la ley y las obras.
La promesa hecha a Abrahán se extiende también a “su descendencia”, Cristo, como dice Pablo: “No dice descendientes, sino a tu descendencia, que es Cristo” (Gál. 3, 16).

Vicente Gil M., c.m.f

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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Gálatas
Esclavos, hijos libres

Escribe Pablo: “Antes de que llegara la fe, éramos prisioneros, custodiados por la ley hasta que se revelase la fe futura. De modo que la ley era nuestro pedagogo hasta que viniera Cristo y recibiéramos la justicia por la fe; pero al llegar la fe, ya no dependemos del pedagogo.

“En Cristo Jesús todos sois hijos de Dios” (Gál. 3, 23-25). Pablo describe la misión de la ley como una realidad transitoria. Emplea dos imágenes: la cárcel y el pedagogo. La cárcel priva de la libertad humana al prisionero pero le guarda la vida.

El mismo Pablo experimentó esta situación camino de Cesarea. El pedagogo en la educación griega era quien cuidaba del niño hasta la mayoría de edad, que decidía el padre. Acabada esta etapa, el hijo se emancipa del pedagogo. La ley actúa de carcelero y pedagogo. Coarta la libertad de las personas sobre las que actúa.

La ley fue el pedagogo durante la minoría de edad de Israel hasta que Dios envía a su Hijo. Ahora todos somos hijos de Dios. Es la catequesis que Pablo predicó a los gálatas y ellos aceptaron. Pablo les recuerda: “Ahora no se distinguen judío y griego, esclavo y libre, hombre y mujer, pues con Cristo Jesús todos sois uno… pertenecéis a Cristo, sois descendencia de Abrahán, herederos de la promesa” (Gál. 3, 28-9).

Vicente Gil M., c.m.f

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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Efesios
Introducción

Tradicionalmente ha figurado en el conjunto de las cartas de Pablo como la primera escrita desde la cautividad. Las otras son Filipenses, Colosenses y Filemón.
Es la más extensa y doctrinal de todas ellas.

Estructura: Es claramente de Pablo. Comienza con el saludo. La primera parte es de carácter doctrinal. Tiene como tema fundamental a Jesucristo y la Iglesia. En la segunda parte, Pablo se dedica a exhortar a la comunidad de Efeso: a la unidad y recomienda para conseguir los deberes propicios de cada estado. Concluye con el epílogo. Se advierte el deseo y la preocupación de fundamentar la vida cristiana de la comunidad de Efeso en la sólida doctrina de la Iglesia.

Cabe destacar los deberes en las relaciones entre marido y mujer: “Maridos amad a vuestras mujeres, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella” (Ef. 5, 25). Es una invitación “a respetarse unos a otros por la fidelidad de Cristo”. La Iglesia está sometida a Cristo. El amor conyugal de Cristo lo lleva al sacrificio propio. Algunos padres apostólicos comentan que el hijo de Dios abandona al Padre para servir a su Iglesia.

Vicente Gil M., c.m.f

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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Efesios
“El matrimonio”

“El marido es cabeza de la mujer como Cristo es cabeza de la Iglesia. Él que es el salvador del cuerpo. “Hombres amad a vuestras mujeres, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella”. La doctrina de Pablo sobre el matrimonio se desarrolla por completo bajo el signo del amor.

Por eso mismo la “sumisión” del uno al otro no es signo de dependencia de esclavitud, sino dependencia en el amor. El marido tampoco queda excluido, a pesar de que se le presenta abiertamente “como cabeza de la mujer”.

La relación de marido-mujer se define sobre la relación de Cristo-Iglesia, que es esencialmente una relación de amor: “Cristo amó a la Iglesia y se entregó él mismo por ella”.

Esta relación de Cristo-Iglesia se convierte en un modelo de amor recíproco entre los esposos. El pensamiento de Pablo es que Cristo asume el amor humano de los bautizados, lo hace fermentar desde dentro, lo purifica para convertirlo en un reflejo e imagen de su relación con la Iglesia.

El matrimonio entra en la dimensión de la Iglesia. Tiene que servir para crecimiento de la misma Iglesia, para crear relaciones de amor y de fe entre todos sus miembros.

Vicente Gil M., c.m.f

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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Filipenses
Introducción

“Intentemos, escribe Lucas en los Hechos (Hch 16, 10-13), ir a Macedonia, convencidos de que Dios nos llamaba a anunciar la buena noticia. De Nápolis llegamos a Filipos, la primera ciudad europea de Macedonia, visitada y evangelizada por Pablo y Silas, hacia el año 49. Una mujer, llamada Lidia, comerciante en púrpura, es la primera convertida “europea” al evangelio por la palabra de Pablo. Allí nace una comunidad cristiana, generosa.

El apóstol se sintió siempre muy vinculado a la comunidad de Filipos: “Estoy seguro que el que comenzó en vosotros una obra buena, la llevará término hasta el día de Cristo”. El desarrollo literario de la carta gira alrededor del “eje comunicativo yo-vosotros”. Ello provoca un clima de gran confianza y comunión entre Pablo y los filipenses. El Apóstol les habla de su dura situación de prisionero en la cárcel de Efeso. Pero esos sufrimientos son para Pablo una ayuda al progreso del evangelio.

Pablo se sintió arropado en su misión con la intervención de Epafrodito, “nuestro hermano colaborador y compañero de fatigas, el que los filipenses me enviásteis con el encargo de socorrerme en mis necesidades” (Fil. 2, 25). Esta primera etapa “europea” entusiasma más a Pablo que el trabajo misionero con sus hermanos judíos.

Vicente Gil M., c.m.f

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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Filipenses
“Unidos a Cristo Jesús”

“Así canta Pablo a Jesucristo: “Tened los mismos sentimientos de Cristo Jesús, el cual a pesar de su condición divina, no hizo alarde de ser igual a Dios; sino que se vació de sí y tomó la condición de esclavo, haciéndose semejante a los hombres. Y mostrándose en figura humana, se humilló, se hizo obediente hasta la muerte y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó y le concedió el nombre que está por encima de todo nombre”. (Fil 2, 6-11).

Este es el tema central de la Carta a los Filipenses. Pablo urge a la comunidad cristiana que su comportamiento sea semejante al de Cristo Jesús: humilde y servicial también tienen que crecer, de manera especial en el amor. Para Pablo el amor es valor supremo en el camino de Jesús. Un amor que no puede quedarse en sentimiento, impulso ciego, en huracán que pasa. El Apóstol pide para la comunidad de Filipos un amor crítico, clarividente, sensible a la realidad humana de los hermanos.

Un amor perseverante. Pablo lo pide, porque sabe muy bien que el amor es de Dios. Él es quien ha comenzado esta “buena obra” y a Él hay que pedir que la lleve a término.

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 



28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Filipenses
“El ejemplo de Pablo”

Los cristianos de Filipos tiene ante sí dos ejemplos posibles y muy diferentes para vivir su vida de cristianos: el primero es Pablo. El apóstol se describe como un atleta en el seguimiento de Cristo. Ha comenzado la carrera pero aún no ha llegado a la meta. Por lo mismo Pablo sigue corriendo.

El otro modelo de vida cristiana son los predicadores judaizantes que alardean de participar ya de forma plena y definitiva en el triunfo de Cristo. El Apóstol Pablo rechaza totalmente este entusiasmo triunfalista de los judaizantes.

Pablo pide a la comunidad de Filipos que no duden en rechazar este comportamiento de los judaizantes. El Apóstol insiste en los filipenses y los cristianos que no deben considerarse ya victoriosos y coronados de gloria. Más bien se debe actuar con plena conciencia de que aún estamos luchando por conseguir la meta. Pues, nuestra salvación aún no está consumada: se encuentra todavía en gestación.

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 



28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Colosenses
“Primacía de Cristo”

Cristo "es imagen de Dios invisible, primogénito de todas la creación, porque en él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades: todo fue creado por él y para él; él existe con anterioridad a todo, y todo tiene en él su consistencia. El es también la cabeza del Cuerpo, de la Iglesia: El es el Principio, el Primogénito de entre los muertos, para que sea el primero en todo, pues Dios tuvo a bien hacer residir en él toda la Plenitud, y reconciliar por él y para él todas las cosas, pacificando, mediante la sangre de su cruz, lo que hay en la tierra y en los cielos" (Col 1.15-20).

Este texto constituye la parte dogmática de la Carta. En el relato resalta Pablo la supremacía sublime de la persona de Cristo en el orden de la creación y de la redención. Posee las mimas características que la descripción que hace Juan en el prólogo de su evangelio.

Pablo con sus sufrimientos completa lo que falta a las tribulaciones de Cristo y anuncia l misterio escondido hasta ahora.

 

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 



28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Colosenses
“Cristo lo es todo para todos”

El bautismo introduce al bautizado en la unión con Cristo resucitado. Esta realidad bautismal es para el apóstol Pablo el punto de partida y el fundamento sólido de la vida cristiana.

El bautismo nos hace morir al pecado, al hombre viejo, para renacer a una vida nueva. El cristiano es el hombre nuevo, el hombre de Cristo y con Cristo, Su manifestación gloriosa será cuando pase el umbral de esta vida mortal.

De este mundo pagano fueron liberados los cristianos gracias a la acción redentora del Evangelio. Antes vivían en medio de los desórdenes. Ahora incorporados a Cristo, ahora deben dar cabida al amor al prójimo. El cristiano vive en la tierra, pero su mente y corazón están en el cielo, donde le esperan los bienes definitivos y eternos.

 

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 



28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Colosenses
“Cristo y Pablo”

La vida y el pensamiento de Pablo, como reflejan sus cartas, están polarizadas por la persona de Cristo y su obra de salvación. Cuando habla de Cristo, Pablo no muestra mucho interés por los datos biográficos de la historia humana de Cristo. Su atención está centrada en la muerte y resurrección de Cristo: “Si un tiempo consideramos a Cristo con criterios humanos, ahora ya no lo hacemos” (2 Cor 5, 16).

En su primera época Saulo juzgaba a Jesús con criterios humanos inadecuados, y lo perseguía. Hasta que respondiendo a la pregunta ¿quién eres?, se reveló la personalidad del Señor. Desde aquel momento Pablo empezó a juzgar de otra manera.

Entre Cristo y el apóstol Pablo se sitúa como eslabón la primitiva comunidad cristiana. Con ella Pablo comparte la fe y su carisma especial de “Apóstol de Cristo”.

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 



28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Clausurado Año Paulino
Audiencia general, miércoles 1 de julio de 2009

Queridos hermanos y hermanas:

Tras haber clausurado el Año Paulino, seguimos la invitación del Apóstol de conocer mejor el misterio de Cristo y ponerlo como centro de nuestra existencia personal y comunitaria. Espero que la celebración del Año Sacerdotal sirva para la renovación interior de cada sacerdote. A la luz del binomio “consagración-misión”, se advierte la necesidad de una mayor identificación con Cristo, como garantía de fidelidad y fecundidad en su ministerio. En la vida del presbítero, anuncio misionero y culto no están separados. Mediante la predicación del Evangelio engendra a la fe a los creyentes para que se unan al sacrificio de Cristo con el sacrifico espiritual de sus vidas. Es urgente recuperar el primado de la gracia divina, así como la conciencia de su propia identidad, en el ejercicio del ministerio sacerdotal, cuyos elementos esenciales son el anuncio de la Palabra y la celebración de los sacramentos. El sacerdote pertenece totalmente al Señor; Él lo ha elegido y lo ha constituido para servir al Pueblo de Dios. Espero que se multiplique en toda la Iglesia la oración por la santificación del clero y las vocaciones sacerdotales.

Fuente: www.panoramacatolico.com