Fundación para el Apoyo a la Nueva Evangelización y a la Solidaridad en la Fe Cristiana



 


Dios te bendice por solidarizarte con la obra PRO-FE de la Iglesia Católica en bien de tus hermanos más necesitados.

 

 

 

EXTRACTO DE LA HOMILÍA DE S.S. BENEDICTO XVI CON LA CUAL ANUNCIABA OFICIALMENTE LA CELEBRACIÓN DEL AÑO JUBILAR PAULINO
DEL 28 DE JUNIO DE 2008 AL 29 DE JUNIO DE 2009

Precisamente por eso, me alegra anunciar oficialmente que al apóstol san Pablo dedicaremos un año jubilar especial, del 28 de junio de 2008 al 29 de junio de 2009, con ocasión del bimilenario de su nacimiento, que los historiadores sitúan entre los años 7 y 10 d.C. Este "Año paulino" podrá celebrarse de modo privilegiado en Roma, donde desde hace veinte siglos se conserva bajo el altar papal de esta basílica el sarcófago que, según el parecer concorde de los expertos y según una incontrovertible tradición, conserva los restos del apóstol san Pablo.

Por consiguiente, en la basílica papal y en la homónima abadía benedictina contigua podrán tener lugar una serie de acontecimientos litúrgicos, culturales y ecuménicos, así como varias iniciativas pastorales y sociales, todas inspiradas en la espiritualidad paulina. Además, se podrá dedicar atención especial a las peregrinaciones que, desde varias partes, quieran acudir de forma penitencial a la tumba del Apóstol para encontrar beneficio espiritual.

Asimismo, se promoverán congresos de estudio y publicaciones especiales sobre textos paulinos, para dar a conocer cada vez mejor la inmensa riqueza de la enseñanza contenida en ellos, verdadero patrimonio de la humanidad redimida por Cristo. Además, en todas las partes del mundo se podrán realizar iniciativas análogas en las diócesis, en los santuarios y en los lugares de culto, por obra de instituciones religiosas, de estudio o de ayuda que llevan el nombre de san Pablo o que se inspiran en su figura y en su enseñanza.

Por último, durante la celebración de los diversos momentos del bimilenario paulino, se deberá cuidar con singular atención otro aspecto particular: me refiero a la dimensión ecuménica. El Apóstol de los gentiles, que se dedicó particularmente a llevar la buena nueva a todos los pueblos, se comprometió con todas sus fuerzas por la unidad y la concordia de todos los cristianos. Que él nos guíe y nos proteja en esta celebración bimilenaria, ayudándonos a progresar en la búsqueda humilde y sincera de la plena unidad de todos los miembros del Cuerpo místico de Cristo. Amén.

Año Paulino
28-6-2008 - 28-6-2009

El Santo Padre Benedicto XVI ha declarado los doce meses que median entre el 28 de junio de 2008 al 28 de junio del 2009 como Año Paulino.
La razón celebrativa es el Bimilenario del nacimiento del apóstol San Pablo. Esta decisión de Benedicto XVI es una buena oportunidad para que los cristianos se acerquen detenidamente a la vida misionera del apóstol San Pablo.
Las fuentes, que nos ayudarán a conocer más a San Pablo, son las cartas que el mismo Pablo escribió a las comunidades cristianas de la Iglesia primitiva. También el libro de los Hechos de los Apóstoles del evangelista Lucas.
Entre las muchas actividades que se desarrollarán durante este Año Paulino en la Iglesia, el Padre Pedro García, misionero claretiano, ha preparado un programa radial, titulado “Aquel Pablo de Tarso”.
Con él pretende el padre dar a conocer la vida del apóstol y exponer en plan popular la doctrina de las Cartas de Pablo.
Con los Hechos de los Apóstoles y las Cartas que él mismo escribió, Pablo sigue evangelizando hoy, iluminando las mentes con la verdad y encendiendo los corazones en el amor de Cristo.

Vicente Gil M., c.m.f.

Fuente: www.panoramacatolico.com

Año Paulino
¿Quién es san Pablo?

San Pablo es una de las figuras más fascinantes del Nuevo Testamento. Es también, incluido el mismo Jesús, el personaje del cristianismo primitivo del que poseemos más datos históricos. Sus cartas constituyen la correspondencia más célebre de todas las épocas. Son, además, cronológicamente hablando, los primeros escritos del Nuevo Testamento y por lo mismo nos suministran los primeros datos —preciosos datos— sobre el origen, estructura y desenvolvimiento de una serie de comunidades cristianas a veinte o veinticinco años de la puesta en marcha del movimiento de Jesús de Nazareth.

Raíces Judías

Pablo nace el año 10 de la era cristiana en la ciudad de Tarso de Cilicia (actual Turquía): “Yo soy judío de Tarso, ciudadano de una ciudad nada despreciable”. (Hch 21, 39). Judío de raza y de religión, como sus padres: “Yo soy israelita, del linaje de Abrahán” (Rom 11, 1), “circuncidado el octavo día, israelita de raza, de la tribu de Benjamín, hebreo, hijo de hebreos: respecto a la ley fariseo” (Fil 3, 5). En su nacimiento recibe el nombre de Saulo junto con el grecoromano de Pablo: “Saulo, llamado también Pablo” (Hech 13, 9). Pablo será el nombre que emplee en las cartas: “de mi propia mano: Pablo” (1ª Corintios). Su familia pertenece al colectivo de los fariseos. Pablo es educado por sus padres, como un auténtico fariseo. A los quince años es enviado a la ciudad de Jerusalén.
En la escuela de Gamaliel inicia Pablo una formación profunda, que lo marcará toda su vida. Con este célebre maestro aprendió Pablo su modo de utilizar e interpretar los libros sagrados de la Biblia.

Vicente Gil M., c.m.f.

Fuente: www.panoramacatolico.com


28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Pablo, hombre de tres culturas

San Pablo es un ciudadano “cosmopolita”: Su persona y el ministerio de apóstol de Cristo se realiza en tres culturas o mundos diferentes. Judío de nacimiento y de religión, se expresa en sus actividades misioneras en la lengua y en las formas de Grecia y como ciudadano romano.
La predicación del evangelio y la creación de las comunidades cristianas se encuadran plenamente en la vida política y administrativa del imperio de Roma. Pablo había nacido en Tarso, capital de la provincia romana de Cilicia. En la “diáspora”, es decir, en una comunidad judía, residente fuera de Palestina.
El judaísmo marcó hondamente a Pablo. En el arresto de Jerusalén, Pablo actúa como judío auténtico: “Se hizo un silencio profundo y Pablo habló en hebreo” (Hch 21, 39).
En Tarso, centro cultural, con su universidad y escuelas de artes, de ciencia y filosofía. El mundo griego en medio del cual Pablo vivió su niñez y adolescencia, influyó poderosamente en él. Pablo hablaba el griego con soltura y hasta con cierta elegancia cuando se lo proponía.
En sus cartas Pablo cita autores clásicos, aprovecha procedimientos literarios, alude a instituciones jurídicas y deja imágenes deportivas y militares de la cultura griega. Hay que señalar también otros valores culturales: sentido de la libertad, responsabilidad, conceptos de razón, naturaleza, economía, inteligencia, prudencia.
Pablo, judío y griego, se presenta en sus cartas como ciudadano romano: Pablo. Roma es para Pablo el centro de su vida misionera. En Roma su martirio coronó la vida de Pablo, apóstol y misionero de Cristo.

Vicente Gil M., c.m.f.

Fuente: www.panoramacatolico.com

28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Encuentro de Pablo con Jesús

Lucas dedica el capítulo 9 de los Hechos de los Apóstoles a la conversión de Pablo. El acontecimiento más relevante de la Iglesia primitiva, después de Jesús resucitado.
De los Hechos de los Apóstoles y de las Cartas escritas por Pablo, deducimos que Pablo fue enemigo encarnizado de la comunidad cristiana. El mismo Pablo nos dice en su carta a los Gálatas: “Habéis oído hablar de mi conducta procedente en el judaísmo. Violentamente perseguía a la Iglesia de Dios intentando destruirla”. Con esta misma actividad persecutoria, Lucas introduce la historia de Pablo en los Hechos de los Apóstoles, con ocasión de la muerte violenta del protomártir Esteban: “Saulo/Pablo consentía en la ejecución de Esteban”. Pero su actividad agresiva contra los cristianos no se reduce al interior de Palestina.
El amor de Pablo a las instituciones judías, el temperamento religioso y su carácter apasionado le impulsó a llevar sus acciones contra la Iglesia, fuera del territorio de Palestina. Pero en un momento incuestionable de su vida, la existencia religiosa de Pablo sufre un vuelco total: El perseguidor de la Iglesia de Dios se transformó en apóstol y misionero de Cristo y de su Evangelio.
Lucas sitúa esta conversión de Pablo “en el camino de Damasco” para describir de manera plástica algo realmente indescriptible: Pablo el perseguido encarnizado, ahora apóstol y misionero leal de Jesús, el Mesías. Cristo será ahora la vida de Pablo.

Vicente Gil M., c.m.f.

Fuente: www.panoramacatolico.com

 

28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Cronología de Pablo

Año 10:
Nacimiento de Saulo / Pablo en Tarso de Cilicia.

Año 20-25:
Formación en las escuelas rabínicas de Jerusalén.

Año 36:
Experiencia espiritual de Damasco: Conversión - vocación de Pablo

Año 39-44:
Estancia en Tarso, Antioquia, Arabia.

Año 45-48:
Primer viaje apostólico: Central de Asia Menor, Macedonia y Grecia.

Año 50:
Evangelización de Tesalónica. Año 50-51: Estancia y evangelización en Corinto. Cartas 1ª y 2ª Tesalonicense. Año 53-58: Tercer viaje apostólico.

Año 54-57:
Estancia en Efeso. Cartas a Gálatas, I y II Corintios.

Año 57-58:
Nueva estancia en Corintio, Carta a los Romanos

Año 58-60:
Apresado en Jerusalén, cautividad en Cesarea del Mar.

Año 60:
Viaje a Roma Año 61-62: Primera cautividad en Roma.
Año 62-64: Liberación de Pablo y viaje a España.

Año 66-67:
Segunda cautividad en Roma Año 67: Martirio en Roma.

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 

28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

La persona de Pablo apóstol

Pablo aparece en el libro de los Hechos y en sus cartas, como persona apasionada, con “alma de fuego”, que vive con ardor exuberante su vocación de apóstol de Cristo. “Pablo, siervo de Jesús el Mesías, apóstol por vocación, escogido para el Evangelio de Dios”. “Llamado por voluntad de Dios a ser apóstol de Jesús el Mesías.

Así da comienzo Pablo a su carta a los romanos y a las comunidades, cuando les escribe. Su ideal es Dios. Dios lo es todo para Pablo, y a Dios sirve con una total y absoluta lealtad.

Pablo predica a Cristo el Mesías, pues ha comprendido que en Cristo está la salvación del hombre. Este celo incondicional por Dios y por Cristo se plasma en una vida abnegada y generosa al servicio de Dios y de Cristo a quienes Pablo ama. Son trabajos, fatigas, sufrimientos, carencias, peligros de muerte: “A nosotros los apóstoles Dios nos ha exigido los últimos, como condenados a muerte”.

Nada de esto puede separar a Pablo del amor de Dios y de Cristo. “En todas esas circunstancia vencemos de sobra gracias al que nos amó”.

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 

28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Primer viaje misionero de Pablo Año: 45 al 48

Pablo, con Bernabé y Juan Marcos, se embarca en Seleucia, puerto de Antioquía. Dice Lucas: “en una liturgia en honor del Señor acompañada de ayuno, el Espíritu Santo dijo: “Apartadme a Bernabé y a Saulo para la tarea a la que los tengo destinados” (Hch. 13, 2). Su destino era la isla de Chipre y la parte meridional de Asia Menor. En Chipre están las ciudades de Salamina y Pafos, Perge, Antioquía de Pisidia, Iconio, Listra y Derbe en Asia Menor.

Este era el campo de los evangelizadores. En Pafos se convierte al cristianismo el procónsul Sergio Paulo. En Perge se retira Juan Marcos, acobardado por las dificultades que encuentren los misioneros, y abandona a Pablo y Bernabé. En Listra, Pablo cura a un paralítico de Mercurio, porque hablaban muy bien.

Quisieron ofrecerles sacrificios, pero Pablo y Bernabé les gritaron: Que somos hombres como vosotros.

La cosecha de esta primera misión es: conversión del procónsul romano, la vocación misionera de Timoteo, fiel compañero de Pablo, es curado el paralítico y Pablo es apedreado por los judíos por primera vez.

El evangelio ha entrado y comienza a vivirse en Chipre y Asia Menor.

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 

28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Segundo viaje misionero de San Pablo

A su regreso del primer viaje misionero, Pablo se encuentra con el problema de la circuncisión de los nuevos cristianos, venidos del paganismo. Los cristianos judíos exigen que ellos deben aceptar las leyes judías, Pablo decide plantear la cuestión en Jerusalén ante los apóstoles. Esto dio lugar al primer concilio de Jerusalén. Triunfó la postura de Pablo, sobre imponer leyes judías a los cristianos venidos del paganismo.

En el segundo viaje misionero Pablo se hace acompañar por Silas. Parten de Antioquia por tierra hacia Siria Cilicia. En Listra se les une Timoteo. Atraviesan las regiones de Frigia y Misia. En Tróade se une el evangelista Lucas. Pablo decide pasar a Macedonia para comenzar la evangelización de Europa. En Atenas, en su Areópago, pronuncia Pablo su célebre discurso sobre el Dios desconocido. En Corinto permanece año y medio, acogido por el matrimonio judeo-cristiano de Aquila y Priscila. Habían sido expulsados de Roma por el edicto del emperador Claudio. En invierno del año 51 escribe la I Carta a los tesalonicenses. Es el documento más antiguo del Nuevo Testamento. Regresa a Antioquia.

Vicente Gil M., c.m.f

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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Tercer viaje de Pablo

El apóstol san Pablo inicia su tercer viaje el año 53, que se prolongará hasta el 58. Le acompañan Timoteo, Tito, Lucas y otros hermanos. Pablo lleva el evangelio a las ciudades de Galacia, Frigia, Tarso, Éfeso, capital de Asia Menor, Tróade, Filipos, Tesalónica y Corinto. Su regreso es por Fipipos, Tróade y Mitilene. Navega frente a la isla de Quíos y arriba a Mileto. Sigue por la isla de Cos y Rodas. En Patera de Licia cambia de nave para llegar a Tiro y Ptolemaida y desembarcar en Cesarea del Mar. Sube a Jerusalén, donde entrega la colecta de la comunidades cristianas de Asia Menor para la comunidad de Jerusalén.

Pablo se detiene en Efeso durante dos años y medio. Allí le llegan noticias de los conflictos que han surgido en la comunidad de Corinto. Escribe la primera carta a los corintios y, según muchos autores, las cartas a los Filipenses y a Filemón. Durante su estancia en Éfeso escribe también las cartas a los gálatas y la segunda a los corintios. En su nueva estancia en Corinto escribe la carta a los Romanos.

El trabajo principal de Pablo y sus compañeros ha sido la Evangelización de la provincia romana de Asia Menor.

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 

28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Prisionero de Roma

Pablo se encontraba en el Templo de Jerusalén cumpliendo su voto. “Cuando se iban a cumplir los siete días, los judíos de Asia, viéndolo en el templo” lo arrestaron. Agarraron a Pablo, lo arrastraron fuera del templo. Intentaban matarlo: pero el tribuno romano reunió los soldados, detuvo a Pablo y lo condujo a la fortaleza romana en Jerusalén.

Pablo es trasladado a la prisión de Cesarea, donde permanece encarcelado por dos años, porque el procurador Félix esperaba que Pablo comprase su libertad. Con Festo, sucesor de Félix, Pablo apela al tribunal del emperador romano, para liberarse de los judíos.
La prisión en Roma dura dos años. Terminó con la libertad y absolución de Pablo, antes del año 64, fecha del incendio de la ciudad de Roma y de la primera persecución cristiana. Pablo, que quería venir a Roma de paso hacia España, es razonable que ahora realizara su sueño.

Arrestado en el templo

El evangelista Lucas compone una escena dramática, eficaz en la cual se representa otro drama de mayor alcance: Jerusalén rechaza la última oferta del evangelio. Pablo, como Jesús, le traía la paz, y le responden con la guerra. Cuando se lleven a Pablo, Jerusalén quedará atrás y el narrador no se volverá para mirarla en el resto del libro.

Vicente Gil M., c.m.f

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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Pablo, el Hombre

Pablo ha plasmado en sus escritos la distancia de su “ser hombre” con referencia a su “ser cristiano”. El tesoro de la fe “lo llevamos en vasijas de barro para que se vea que su fuerza superior procede de Dios y no de nosotros”. El poder de Dios rebasa la capacidad de la vasija de barro.

En la lectura de las cartas paulinas aparece Pablo como hombre, con genio de mando: “superaba en el judaísmo a todos mis compañeros en mi celo ferviente por las tradiciones”. Lo mismo sucedía con los otros apóstoles en la comunidad cristiana. En su trabajo misionero nunca dice basta: “Olvidando el camino andado, me lanzo a lo que está por delante”. Como judío, es de formación farisea; como cristiano, es apóstol de Cristo. Lleva en su seno la fuerza del huracán, “signo de contradicción”. Lo que vive, lo vive intensamente: “me gastaré, me consumiré”. Sin embargo, en el físico de su cuerpo, Pablo no es un Apolo. Él mismo lo reconoce. No oculta sus flaquezas físicas. No obstante rebosaba “gracia y atractivos”. “A veces parecía hombre, otras se mostraba como un ángel”.

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 



28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Pablo, adorador de Dios

“Así Dios será todo en todos”. “Somos nosotros, los circuncidados, los que servimos a Dios en espíritu”. El hecho de que Pablo es un santo se acepta sin ninguna dificultad para los que conocen su vida.

En el alma de todo santo vemos los principios que han regido su vida. En su vida de cristiano, Pablo aconsejó siempre el principio que aprendió y practicó como fariseo en el judaísmo: La idea de Dios uno, creador y salvador de su pueblo. Pablo, como judío y después como cristiano, vivió siempre como “fiel siervo de Yahvé”. Después de la conversión en el camino de Damasco, Pablo cambió la forma de servir a Dios. Pero la idea de entrega como criatura escogida de Yahvé perdura en su vida de converso e influye intensamente en su vida de apóstol. Siempre tiene como testigo y dueño de su vida a “Dios a quien sirvo en mi espíritu, en el evangelio de su Hijo”. La idea de Dios se ha esclarecido en su alma. Dios tiene un Hijo, a quien ama y en quien nos ama: “Si, siendo enemigos, la muerte de su Hijo nos reconcilió con Dios, con mayor razón, ya reconciliados, nos salvará su vida”.

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 



28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Pablo, "Mi vida es Cristo"

Pablo está en prisión de Roma o Efeso. Esta situación parecía una adversidad y contratiempo para el enuncio del Evangelio. Pero, no fue así. Pablo acepta la cárcel por amor a Cristo y su evangelio.

Esta actitud positiva provocó en los paganos el deseo de conocer a Cristo. Pablo está lleno de la grandeza de Cristo, de su sacrificio, de su amor: “Me amó y se entregó por mí”. El amor de Cristo es un estímulo para el Apóstol. “El amor de Cristo nos apremia, al pensar que si uno murió por todos, todos murieron”.

Por la muerte de Cristo morimos al pecado y al egoísmo. Como su amor es Cristo, Pablo vive en el cielo, aunque sus pies pisan la tierra. Pablo, lleno de Cristo, de su gloria y de su eternidad, es hombre de fe, esperanza y de amor en Cristo.

La santidad de Pablo se encuentra polarizada por su amor a Cristo: Se apoya en Él, vive en Él, confía en Él, respira el “buen olor de Cristo”. Esta es la razón de su muerte: “Estar con Cristo: “morir por Cristo es una ganancia.

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 



28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos

La Iglesia cristiana en Roma

El origen de la comunidad cristiana de Roma cuenta con noticias muy escasas. En los Hechos de los Apóstoles, Lucas menciona entre los oyentes de Pentecostés “romanos residentes”. ¿Quién fue el misionero anónimo que llevó la semilla de la fe cristiana a Roma? Lucas nombra también en el libro de los Hechos que Pablo se encontró en Corinto con Aquila y Priscila. Era un matrimonio judío cristiano de Roma. En la expulsión de los judíos de Roma, el matrimonio Aquila y Priscila se trasladó a Corintio. También hay que contar con los paganos convertidos en Pentecostés.

La Iglesia cristiana en Roma era mayoritariamente de origen pagano. Los destinatarios de la carta de Pablo con ciudadanos romanos. El Apóstol elabora la carta para una comunidad cristiana, cuyos problemas, Pablo tiene un conocimiento relativo. Pablo admira la fe de la comunidad cristiana de Roma: “Doy gracias a mi Dios por todos vosotros, porque vuestra fe se anuncia en todo el mundo”. Pablo tiene especial referencia a los problemas y experiencias de las otras comunidades cristianas. Pablo concluye su saludo y presentación con una profesión de fe concentrada: “A todos los que Dios amó y llamó a ser consagrados, que se encuentran en Roma”.

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 



28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos

Motivo de la carta

Pablo escribe a la Iglesia en Roma para anunciar y preparar su próxima visita a los cristianos. Hasta el año 57, Pablo dedicó todo su ministerio misionero a la región oriental del Mediterráneo. La dedicación del apóstol a la evangelización de esta zona ha sido intensa, amplia y fecunda. Pablo acaricia ahora llevar el Evangelio al otro extremo del Mediterráneo, en concreto a España.

Sueña con evangelizar los confines de occidente. El apóstol quiere anunciar a la comunidad cristiana de Roma su visita y sus proyectos. Les escribe en el año 57 desde Corinto.

Este puede ser el primer motivo de Pablo. Porque él no era el fundador de la comunidad. Además la Carta a los Romanos puede tener también otros motivos, porque es una carta doctrinal, densa en temas teológicos. Quizás la carta más importante escrita por Pablo. Otro motivo es la visita a Jerusalén. Pablo proyectaba acercarse a Jerusalén con ocasión de la colecta que había recogido para las comunidades cristianas de Palestina.

Pablo quiere aclarar su pensamiento cristiano sobre las relaciones entre judíos y paganos convertidos. Quizás la causa más obvia y sencilla sea, con les dice en la Carta: “Muchas veces me propuse ir a visitaros para cosechar entre vosotros algún fruto, pero hasta ahora me lo han impedido” (1,11)

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 



28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos

“Yo no me avergüenzo del Evangelio” (Rom.1,16)

Pablo se creía en el deber de informar a la comunidad de Roma de sus proyectos. Aprovecha la carta como canal de información, para adelantar a la comunidad cristiana de Roma su pensamiento cristiano. En el encuentro de Pablo con Pedro en Jerusalén, “reconocieron que me habían confiado la evangelización de los paganos (Gal. 2,7). Esta nueva proyección del Evangelio hacia la periferia de Palestina está en la mente de Pablo cuando escribe la carta a los romanos. A Pablo se le presenta ahora la Iglesia en toda su imponente magnitud y universalidad. Los gentiles han entrado en las comunidades cristianas con tal afluencia, que los judíos cristianos constituían ya minoría. La Iglesia se hacía completamente pagana. Este hecho exigía la intervención urgente de Pablo, encargado oficialmente de los cristianos de origen pagano. Pablo presenta el Evangelio de Cristo como “una fuerza de Dios para la salvación de todo creyente”. “El hombre, justificado por la fe, vivirá”.

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 



28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos

Salvados por la Fe

Pablo, después del saludo a la comunidad cristiana de Roma, va directamente al tema de su carta: “ Salvados por la Fe”. Pablo está al servicio del Evangelio, que es “fuerza de Dios para toda persona que cree”. Así el Apóstol se adelanta a la objeción de los judeo-cristianos, quienes pretendían someter la salvación de los paganos a la observancia de la ley. Por esto, Pablo defenderá la importancia fundamental de la fe en Cristo, recibida “por pura gracia el justo vivirá por la fe”. La fe es un acto por el cual el hombre se entrega a Dios, verdad y amor, como a la única fuente de salvación. La fe tiene su fundamento en la veracidad de Dios, en la fidelidad a sus promesas y en su poder para cumplirlas. La fe es la que salva al hombre y hace iguales a judíos y paganos. Reconciliados con Dios mediante la fe en Cristo, los creyentes pasamos a la salvación, a la plenitud de la vida de la resurrección. El “justo vivirá por la fe”: La adhesión a Cristo podrá darnos toda la medida de la libertad, del amor y de la esperanza.

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com

 



28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos

“Abrahán creyó a Dios”

Los judíos sacaban la certeza de su salvación del hecho de ser descendientes de Abrahán. Los judíos estaban convencidos que Abrahán se salvó por sus propios méritos: su esfuerzo, su obediencia y su fidelidad a Dios le consiguieron la gracia de Dios. Pablo lee de nuevo la Escritura de la justificación del patriarca.

Pablo recupera la figura del patriarca Abrahán aceptado por Dios en virtud de su fe: “Creyó Abrahán a Dios y se le apuntó a su haber”. La Escritura confirma por completo la tesis de la salvación por la fe. El patriarca es declarado justo, no por sus obras, sino por su fe.

Esta confianza de Abrahán en Dios es lo que lo sitúa en las condiciones requeridas para gozar de la alianza.

Abrahán es el padre de los creyentes. Con esta expresión la Biblia desea señalar que Abrahán es el punto de partida para cuantos se afirman creyentes. También está diciendo que el creyente por excelencia es Abrahán.

Para nosotros significa también ser hijos de Abrahán, el padre de los creyentes.

Vicente Gil M., c.m.f

Fuente: www.panoramacatolico.com