
28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Tercer viaje de Pablo
El apóstol san
Pablo inicia su tercer viaje el año
53, que se prolongará hasta el
58. Le acompañan Timoteo, Tito,
Lucas y otros hermanos. Pablo lleva
el evangelio a las ciudades de Galacia,
Frigia, Tarso, Éfeso, capital
de Asia Menor, Tróade, Filipos,
Tesalónica y Corinto. Su regreso
es por Fipipos, Tróade y Mitilene.
Navega frente a la isla de Quíos
y arriba a Mileto. Sigue por la isla
de Cos y Rodas. En Patera de Licia cambia
de nave para llegar a Tiro y Ptolemaida
y desembarcar en Cesarea del Mar. Sube
a Jerusalén, donde entrega la
colecta de la comunidades cristianas
de Asia Menor para la comunidad de Jerusalén.
Pablo se detiene en
Efeso durante dos años y medio.
Allí le llegan noticias de los
conflictos que han surgido en la comunidad
de Corinto. Escribe la primera carta
a los corintios y, según muchos
autores, las cartas a los Filipenses
y a Filemón. Durante su estancia
en Éfeso escribe también
las cartas a los gálatas y la
segunda a los corintios. En su nueva
estancia en Corinto escribe la carta
a los Romanos.
El trabajo principal
de Pablo y sus compañeros ha
sido la Evangelización de la
provincia romana de Asia Menor.
Vicente Gil M., c.m.f
Fuente:
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28-6-2008
- 28-6-2009
Año Paulino

Prisionero de
Roma
Pablo se encontraba
en el Templo de Jerusalén cumpliendo
su voto. “Cuando se iban a cumplir
los siete días, los judíos
de Asia, viéndolo en el templo”
lo arrestaron. Agarraron a Pablo, lo
arrastraron fuera del templo. Intentaban
matarlo: pero el tribuno romano reunió
los soldados, detuvo a Pablo y lo condujo
a la fortaleza romana en Jerusalén.
Pablo es trasladado
a la prisión de Cesarea, donde
permanece encarcelado por dos años,
porque el procurador Félix esperaba
que Pablo comprase su libertad. Con
Festo, sucesor de Félix, Pablo
apela al tribunal del emperador romano,
para liberarse de los judíos.
La prisión en Roma dura dos años.
Terminó con la libertad y absolución
de Pablo, antes del año 64, fecha
del incendio de la ciudad de Roma y
de la primera persecución cristiana.
Pablo, que quería venir a Roma
de paso hacia España, es razonable
que ahora realizara su sueño.
Arrestado en
el templo
El evangelista Lucas
compone una escena dramática,
eficaz en la cual se representa otro
drama de mayor alcance: Jerusalén
rechaza la última oferta del
evangelio. Pablo, como Jesús,
le traía la paz, y le responden
con la guerra. Cuando se lleven a Pablo,
Jerusalén quedará atrás
y el narrador no se volverá para
mirarla en el resto del libro.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Pablo, el Hombre
Pablo ha plasmado en
sus escritos la distancia de su “ser
hombre” con referencia a su “ser
cristiano”. El tesoro de la fe
“lo llevamos en vasijas de barro
para que se vea que su fuerza superior
procede de Dios y no de nosotros”.
El poder de Dios rebasa la capacidad
de la vasija de barro.
En la lectura de las
cartas paulinas aparece Pablo como hombre,
con genio de mando: “superaba
en el judaísmo a todos mis compañeros
en mi celo ferviente por las tradiciones”.
Lo mismo sucedía con los otros
apóstoles en la comunidad cristiana.
En su trabajo misionero nunca dice basta:
“Olvidando el camino andado, me
lanzo a lo que está por delante”.
Como judío, es de formación
farisea; como cristiano, es apóstol
de Cristo. Lleva en su seno la fuerza
del huracán, “signo de
contradicción”. Lo que
vive, lo vive intensamente: “me
gastaré, me consumiré”.
Sin embargo, en el físico de
su cuerpo, Pablo no es un Apolo. Él
mismo lo reconoce. No oculta sus flaquezas
físicas. No obstante rebosaba
“gracia y atractivos”. “A
veces parecía hombre, otras se
mostraba como un ángel”.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Pablo, adorador
de Dios
“Así
Dios será todo en todos”.
“Somos nosotros, los circuncidados,
los que servimos a Dios en espíritu”.
El hecho de que Pablo es un santo se
acepta sin ninguna dificultad para los
que conocen su vida.
En el alma de todo
santo vemos los principios que han regido
su vida. En su vida de cristiano, Pablo
aconsejó siempre el principio
que aprendió y practicó
como fariseo en el judaísmo:
La idea de Dios uno, creador y salvador
de su pueblo. Pablo, como judío
y después como cristiano, vivió
siempre como “fiel siervo de Yahvé”.
Después de la conversión
en el camino de Damasco, Pablo cambió
la forma de servir a Dios. Pero la idea
de entrega como criatura escogida de
Yahvé perdura en su vida de converso
e influye intensamente en su vida de
apóstol. Siempre tiene como testigo
y dueño de su vida a “Dios
a quien sirvo en mi espíritu,
en el evangelio de su Hijo”. La
idea de Dios se ha esclarecido en su
alma. Dios tiene un Hijo, a quien ama
y en quien nos ama: “Si, siendo
enemigos, la muerte de su Hijo nos reconcilió
con Dios, con mayor razón, ya
reconciliados, nos salvará su
vida”.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Pablo, "Mi
vida es Cristo"
Pablo está
en prisión de Roma o Efeso. Esta
situación parecía una
adversidad y contratiempo para el enuncio
del Evangelio. Pero, no fue así.
Pablo acepta la cárcel por amor
a Cristo y su evangelio.
Esta actitud positiva
provocó en los paganos el deseo
de conocer a Cristo. Pablo está
lleno de la grandeza de Cristo, de su
sacrificio, de su amor: “Me amó
y se entregó por mí”.
El amor de Cristo es un estímulo
para el Apóstol. “El amor
de Cristo nos apremia, al pensar que
si uno murió por todos, todos
murieron”.
Por la muerte de Cristo
morimos al pecado y al egoísmo.
Como su amor es Cristo, Pablo vive en
el cielo, aunque sus pies pisan la tierra.
Pablo, lleno de Cristo, de su gloria
y de su eternidad, es hombre de fe,
esperanza y de amor en Cristo.
La santidad de Pablo
se encuentra polarizada por su amor
a Cristo: Se apoya en Él, vive
en Él, confía en Él,
respira el “buen olor de Cristo”.
Esta es la razón de su muerte:
“Estar con Cristo: “morir
por Cristo es una ganancia.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos
La Iglesia cristiana en Roma
El origen de la comunidad
cristiana de Roma cuenta con noticias
muy escasas. En los Hechos de los Apóstoles,
Lucas menciona entre los oyentes de
Pentecostés “romanos residentes”.
¿Quién fue el misionero
anónimo que llevó la semilla
de la fe cristiana a Roma? Lucas nombra
también en el libro de los Hechos
que Pablo se encontró en Corinto
con Aquila y Priscila. Era un matrimonio
judío cristiano de Roma. En la
expulsión de los judíos
de Roma, el matrimonio Aquila y Priscila
se trasladó a Corintio. También
hay que contar con los paganos convertidos
en Pentecostés.
La Iglesia cristiana
en Roma era mayoritariamente de origen
pagano. Los destinatarios de la carta
de Pablo con ciudadanos romanos. El
Apóstol elabora la carta para
una comunidad cristiana, cuyos problemas,
Pablo tiene un conocimiento relativo.
Pablo admira la fe de la comunidad cristiana
de Roma: “Doy gracias a mi Dios
por todos vosotros, porque vuestra fe
se anuncia en todo el mundo”.
Pablo tiene especial referencia a los
problemas y experiencias de las otras
comunidades cristianas. Pablo concluye
su saludo y presentación con
una profesión de fe concentrada:
“A todos los que Dios amó
y llamó a ser consagrados, que
se encuentran en Roma”.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Romanos
Motivo de la
carta
Pablo escribe a la
Iglesia en Roma para anunciar y preparar
su próxima visita a los cristianos.
Hasta el año 57, Pablo dedicó
todo su ministerio misionero a la región
oriental del Mediterráneo. La
dedicación del apóstol
a la evangelización de esta zona
ha sido intensa, amplia y fecunda. Pablo
acaricia ahora llevar el Evangelio al
otro extremo del Mediterráneo,
en concreto a España.
Sueña con evangelizar
los confines de occidente. El apóstol
quiere anunciar a la comunidad cristiana
de Roma su visita y sus proyectos. Les
escribe en el año 57 desde Corinto.
Este puede ser el primer
motivo de Pablo. Porque él no
era el fundador de la comunidad. Además
la Carta a los Romanos puede tener también
otros motivos, porque es una carta doctrinal,
densa en temas teológicos. Quizás
la carta más importante escrita
por Pablo. Otro motivo es la visita
a Jerusalén. Pablo proyectaba
acercarse a Jerusalén con ocasión
de la colecta que había recogido
para las comunidades cristianas de Palestina.
Pablo quiere aclarar
su pensamiento cristiano sobre las relaciones
entre judíos y paganos convertidos.
Quizás la causa más obvia
y sencilla sea, con les dice en la Carta:
“Muchas veces me propuse ir a
visitaros para cosechar entre vosotros
algún fruto, pero hasta ahora
me lo han impedido” (1,11)
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Romanos
“Yo no
me avergüenzo del Evangelio”
(Rom.1,16)
Pablo se creía
en el deber de informar a la comunidad
de Roma de sus proyectos. Aprovecha
la carta como canal de información,
para adelantar a la comunidad cristiana
de Roma su pensamiento cristiano. En
el encuentro de Pablo con Pedro en Jerusalén,
“reconocieron que me habían
confiado la evangelización de
los paganos (Gal. 2,7). Esta nueva proyección
del Evangelio hacia la periferia de
Palestina está en la mente de
Pablo cuando escribe la carta a los
romanos. A Pablo se le presenta ahora
la Iglesia en toda su imponente magnitud
y universalidad. Los gentiles han entrado
en las comunidades cristianas con tal
afluencia, que los judíos cristianos
constituían ya minoría.
La Iglesia se hacía completamente
pagana. Este hecho exigía la
intervención urgente de Pablo,
encargado oficialmente de los cristianos
de origen pagano. Pablo presenta el
Evangelio de Cristo como “una
fuerza de Dios para la salvación
de todo creyente”. “El hombre,
justificado por la fe, vivirá”.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Romanos
Salvados por
la Fe
Pablo, después
del saludo a la comunidad cristiana
de Roma, va directamente al tema de
su carta: “ Salvados por la Fe”.
Pablo está al servicio del Evangelio,
que es “fuerza de Dios para toda
persona que cree”. Así
el Apóstol se adelanta a la objeción
de los judeo-cristianos, quienes pretendían
someter la salvación de los paganos
a la observancia de la ley. Por esto,
Pablo defenderá la importancia
fundamental de la fe en Cristo, recibida
“por pura gracia el justo vivirá
por la fe”. La fe es un acto por
el cual el hombre se entrega a Dios,
verdad y amor, como a la única
fuente de salvación. La fe tiene
su fundamento en la veracidad de Dios,
en la fidelidad a sus promesas y en
su poder para cumplirlas. La fe es la
que salva al hombre y hace iguales a
judíos y paganos. Reconciliados
con Dios mediante la fe en Cristo, los
creyentes pasamos a la salvación,
a la plenitud de la vida de la resurrección.
El “justo vivirá por la
fe”: La adhesión a Cristo
podrá darnos toda la medida de
la libertad, del amor y de la esperanza.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Romanos
“Abrahán
creyó a Dios”
Los judíos
sacaban la certeza de su salvación
del hecho de ser descendientes de Abrahán.
Los judíos estaban convencidos
que Abrahán se salvó por
sus propios méritos: su esfuerzo,
su obediencia y su fidelidad a Dios
le consiguieron la gracia de Dios. Pablo
lee de nuevo la Escritura de la justificación
del patriarca.
Pablo recupera la figura
del patriarca Abrahán aceptado
por Dios en virtud de su fe: “Creyó
Abrahán a Dios y se le apuntó
a su haber”. La Escritura confirma
por completo la tesis de la salvación
por la fe. El patriarca es declarado
justo, no por sus obras, sino por su
fe.
Esta confianza de Abrahán
en Dios es lo que lo sitúa en
las condiciones requeridas para gozar
de la alianza.
Abrahán es el
padre de los creyentes. Con esta expresión
la Biblia desea señalar que Abrahán
es el punto de partida para cuantos
se afirman creyentes. También
está diciendo que el creyente
por excelencia es Abrahán.
Para nosotros significa
también ser hijos de Abrahán,
el padre de los creyentes.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Romanos
“La promesa de Abrahán:
esperó contra toda esperanza”
Pablo se concentra
en la promesa que Dios hizo a Abrahán
y a su descendencia. Es una promesa
divina, inquebrantable y de seguro cumplimiento.
Abrahán recibió de Dios
la promesa de ser padre de un pueblo
numeroso, como las arenas del mar o
como las estrellas del firmamento.
Pablo afirma que esta
promesa se cumplió por la fe
de Abrahán. En ella encontró,
el patriarca, la fuerza de su esperanza.
La fe es una virtud operante. La promesa
fue hecha no al Abrahán cumplidor
de la ley, sino al Abrahán creyente,
al patriarca que acoge la Palabra de
Dios con entrega sin condiciones, con
confianza sin límites. Si la
ley no intervino en las relaciones entre
Dios y Abrahán, tampoco participó
en las relaciones de Dios con los descendientes
del patriarca, sean judíos o
paganos.
Pablo hace memoria
de la fe de Abrahán, como modelo
para los cristianos: Una fe profunda,
heroica. En expresión de Pablo:
una fe “contra toda esperanza”.
Pablo da un nuevo sentido a los bienes
de la promesa a Abrahán, que
se cumplen en Jesús: la justicia,
el don del Espíritu Santo, la
adopción divina y la vida eterna.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Romanos
La fuerza de la fe
La fe de Abrahán
es ejemplar. Es un modelo válido
para cuantos imitan a Abrahán
creyendo en Dios. Abrahán es
el padre de los creyentes. A cuantos
permanecen firmes en la fe, como Abrahán,
Dios les salvará, les pasará
de la muerte a la vida.
Por eso nuestra fuerza
es la fe. Es la razón de nuestro
vivir, el resorte de toda nuestra existencia.
Para el cristiano “creer en Dios
no puede separarse de “creer en
el hombre”. La fe atraviesa toda
nuestra vida. Porque somos creyentes,
amamos la vida, nos adherimos a ella
y nos vinculamos a ella en todas las
acciones más simples e inmediata.
Si no creo en mí
mismo, como creador de “mi hoy
diario”, no podré comprometer
mi libertad en el espacio sobre natural
de Dios.
No tengo otro camino
de acceso a Dios, que la fidelidad a
los más cotidiano de mi vida.
“La fe de mi espíritu”,
la adhesión de mi corazón
y de mi libertad a la llamada de Dios,
no pueden actuar en mí, si no
me siento unido a la fuerza creadora
de mi persona.
El amor de Dios es
positivo, creador. Amándome,
Dios me hace capaz de amar.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Romanos
Carta y Cristo
“Donde abundó
el pecado, sobreabundó la gracia”
(R. 5, 20). Pablo resume su doctrina
en esta cita. Muertos en Adán
y liberados del pecado, de la muerte
y de la ley en Cristo. Pablo enseña
que la muerte es consecuencia del pecado
de Adán y la vida tiene su origen
en Cristo.
Es el hombre, solamente
él, el responsable del pecado,
de la condición pecadora de la
humanidad. Por Adán entró
el pecado en el mundo. Todos pecaron.
Para el Apóstol el pecado es
personal: “pe-caron todos ‘personalmente’”.
Por eso el destino humano, para bien
o para mal, es algo querido, libre y
escogido por el hombre.
La participación
en el reino de la vida, como en el de
la muerte es escogencia libre de los
seres libres.
Pablo expresa: “muertos
en Adán y vivos en Cristo. La
doctrina de la Iglesia Católica
afirma que el pecado de Adán
no le afectó a él sólo,
sino a su entera descendencia, no sólo
en las consecuencias de penas y muerte,
sino también en el pecado mismo,
y que el único remedio es Cristo.
Vicente Gil M., c.m.f
Fuente:
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Romanos
“Muertos al pecado, vivos en Cristo”
(R. 6, 11)
Para Pablo el bautismo
incorpora al cristiano en el misterio
pascual de Jesús: “muertos
al pecado para vivir la nueva vida de
Cristo resucitado”. El bautismo
es el camino que ofrece la Iglesia a
la persona humana para recuperar la
nueva vida. Ante todo “morir al
pecado” es desechar todo intento
de nueva sumisión a la esclavitud
del pecado.
Nuestro cuerpo, lugar
de nuestra presencia en el mundo, ha
de favorecer la alianza que el bautismo
establece entre Dios y los bautizados.
Pablo afirma así que el cuerpo
puede y debe ser instrumento del bien
entre los hombres. De ahí que
el pecado es un “sin sentido”
en la vida del cristiano verdaderamente
auténtico.
Pablo no afirma que
el pecado esté eliminado, muerto,
sino que el bautizado ha de estar muerto
al pecado: “Que el pecado no reine
en vuestro cuerpo mortal haciendo que
os sometáis a sus deseos”
(R 6, 12). El Apóstol exhorta
por último a ponerse totalmente
al servicio de la Nueva Vida. El cristiano
realizará así su vocación
inherente a su pertenencia al pueblo
de Dios. Porque cuando estaba al servicio
de la injusticia, no recogió
más que muerte. El camino abierto
por el bautismo, al ser perseverante,
genera en el cristiano la vida eterna.
Vicente Gil M., c.m.f
Fuente:
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Romanos
“El cristiano y la ley”
Al Pablo cristiano
le apasiona el tema de la Ley y su relación
con Cristo y su Evangelio. Cuando Pablo
habla de la ley, se refiere casi siempre
a la ley de Moisés. De ella forman
parte las secciones legales y los relatos
históricos. Pablo ha ido dejando
en la Carta a los Romanos afirmaciones
que pedían una consideración
más profunda: “la ley no
salva”; “el papel de la
ley era hacernos experimentar el pecado”
(Rom 3, 20). “La ley es un yugo
que nos oprime” (Rom 6, 14). “La
presencia de la ley sirvió para
que se multiplicara el delito”
(Rom 5, 20).
Pablo completa ahora
las afirmaciones anteriores sobre la
liberación del pecado y de la
muerte. El Apóstol afirma rotundamente
que Cristo ha liberado también
al hombre de la ley de Moisés,
y de cualquier ley que lleva la semilla
del pecado.
Para ello toma un ejemplo
del derecho romano. Como la muerte del
marido deja libre a la esposa para poderse
casar de nuevo, así la muerte
de Cristo libera al cristiano de toda
ley esclavizante. La ley ha entregado
el testigo a Cristo, el resucitado.
La muerte da paso a la vida, con una
existencia fecunda y creadora.
Vicente Gil M., c.m.f
Fuente:
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Romanos
“El cristiano y la ley”
“Los que viven
según el instinto se inspiran
en el instinto, los que viven según
el Espíritu se inspiran en el
Espíritu” (Rm 8, 5). La
“Vida por el Espíritu”
tiene como hilo conductor la oposición
entre “espíritu”,
“Espíritu” y “cuerpo”,
“carne” o “instinto”.
Esta antítesis del Apóstol
es de condición dinámica,
existencial. Pablo designa con los términos
cuerpo, carne o instinto a la persona
humana, como ser débil y caduco,
y cuanto hay de pecaminoso en ella.
La palabra “espíritu”
o “Espíritu” es para
Pablo cuanto hay en la persona humana
de apertura a Dios y a lo divino. Pablo
se pregunta al concluir el capítulo
anterior: “¿Quién
me librará de esta condición
mortal? (Rm 7, 24)
Ahora responde: “Jesucristo
Señor Nuestro”. El nos
infunde un nuevo principio más
poderoso que, sin borrar el instinto,
lo somete y supera: el Espíritu
Santo. El nos prepara para cumplir la
ley y nos asegura la vida divina.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Romanos
“La esperanza de gloria”
El supremo objetivo
de la “vida nueva” de resucitados
con Cristo es la glorificación
con Cristo. Pero en el camino se cruzan
los “padecimientos” del
tiempo presente. Pablo incluye cualquier
obstáculo que pueda impedirnos
alcanzar la meta. Las dificultades son
reales, pero no insuperables. El cristiano,
ha sido hecho partícipe, por
Cristo, de la remisión de los
pecados, del don del Espíritu
Santo y de la gracia de ser hijo de
Dios. Pero la redención plena
todavía ha de llegar. Por eso
la esperanza cristiana pertenece esencialmente
a esta etapa de la Vida Nueva: “Alegráos
con la esperanza, sed pacientes en el
sufrimiento, persistentes en la oración,
solidarios de los consagrados en sus
necesidades, practicando la hospitalidad”
(R 12, 12).
La última meta
de la esperanza cristiana es la gloria
de Dios, como herederos de Dios y coherederos
con Cristo. Entonces culminará
la redención de nuestro cuerpo
en la resurrección gloriosa que
Cristo realizará con su parusía.
Mientras tanto, toda la creación
está en tensa espera de la gloriosa
revelación de los hijos de Dios.
Vicente Gil M., c.m.f
Fuente:
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Romanos
“El amor salvador de Dios”
Además del
himno al Amor en la Carta a los corintios,
Pablo nos ha dejado también en
Romanos un canto al amor.
Con este himno del
amor salvador de Dios Pablo cierra la
primera parte de la carta a los Romanos.
Es un canto triunfal al amor que Dios
y Cristo tienen a toda persona humana.
Aunque el canto comienza con el amor
del hombre a Dios, la iniciativa en
el amor es de Dios, no de los hombres.
De Dios es el comienzo y la llamada
al amor: “En todas esas circunstancias
vencemos de sobra, gracias al que nos
amó”. (Rm 8, 37).
La victoria del cristiano
es por el amor que Dios nos ha demostrado
en la obra de Cristo. Pablo dice que
“el amor es más fuerte
que la muerte, que Dios nos ama más
allá de la muerte.
El amor de Dios es
prenda de nuestra resurrección.
Pablo se hace eco de las expresiones
astrológicas propias de su tiempo,
que los antiguos evocaban como perniciosas
y hostiles a los hombres.
Vicente Gil M., c.m.f
Fuente:
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Romanos
“La elección de Israel”
El tema de la elección
de Israel preocupó a Pablo desde
los comienzos de su ministerio como
Apóstol de Cristo. Israel, como
pueblo de Dios, tras esperar durante
siglos al Mesías, no lo acogió
a su llegada. Rechazó obstinadamente
a Cristo, antes y después de
la resurrección. Pablo habla
sinceramente “como cristiano”,
sin mentir. “El Espíritu
Santo, dice textualmente, confirma el
testimonio de mi conciencia”.
El Apóstol recuerda
a los romanos que es Apóstol
de los paganos y también hermano
de los judíos. En sus palabras
de hombre cristiano corre el amor intenso
a su pueblo judío. La reflexión
de Pablo sobre la elección de
Israel se dirige a los cristianos de
Roma: Dios es soberanamente libre a
la hora de conceder sus dones. Ante
esta gracia, el pueblo judío
que rechaza el evangelio de Cristo,
debe aceptar su propia responsabilidad.
Pero, Dios es fiel. No se arrepiente
ni del llamamiento ni de los dones otorgados
a Israel. Consecuentemente también
Israel alcanzará la salvación.
Vicente Gil M., c.m.f
Fuente:
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Romanos
La comunidad cristiana de Corinto
Pablo llega a la ciudad
de Corinto, después de su fracaso
misionero en el areópago de Atenas,
capital de Grecia. El libro de los Hechos
dice escuetamente: “Pablo salió
de Atenas y se dirigió a Corinto”
(Hch 18, 1). El Apóstol entró
en Corinto sólo con su evangelio.
Corinto es una ciudad, capital de la
provincia de Acaya, con mucho movimiento
marítimo, por su puerto. En Corinto,
Pablo es acogido por Aquila y Priscila,
un matrimonio de judíos convertidos
al cristianismo, desterrados de Roma
por el emperador Claudio.
Durante año
y medio el Apóstol anuncia el
evangelio de Cristo a los plebeyos y
esclavos de la ciudad, y los cultivó
para formar con ellos una comunidad
cristiana. Cuando Pablo parte de Corinto,
deja una comunidad numerosa y floreciente,
en su mayoría de origen pagano
y de condición social popular.
El contacto de la nueva
comunidad cristiana con el ambiente
pagano de la mayoría ciudadana,
suscita en la comunidad cristiana problemas
muy delicados. Para darles una solución
concreta y de acuerdo con el evangelio,
Pablo les escribe la primera Carta a
los corintios.
Vicente Gil M., c.m.f
Fuente:
www.panoramacatolico.com

28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Romanos
“Origen de la carta”
Pablo escribió
una primera carta a la comunidad de
Corinto, hoy desaparecida. En la primera
carta actual, Pablo nos ha dejado noticias
de ella: “Ya os escribí
en mi carta que no os juntéis
con gente inmoral” (1 Co 5, 9).
El Apóstol no se refería
“gente inmoral de este mundo”
(1 Co 5, 10), sino que “no os
juntáis con el que lleva el nombre
de hermano y es inmoral” (1 Co
5, 11).
Entre la primera carta
desaparecida y la actual primera carta
media un especio de tiempo por las dos
visitas de Timoteo y una de Pablo a
la comunidad de Corinto. Estas circunstancias
aconsejan a Pablo a sustituir la visita
por una carta severa que produjo un
efecto saludable.
Pablo aprovecha la
ocasión de escribir nuevamente
a la comunidad cristiana de Corinto.
Pablo, atacando los abusos y resolviendo
dudas, se remonta a alturas sublimes
y de baja a profundidades insospechadas
y misteriosas de doctrina. El resultado
es una carta, cuyo texto es de calidad
literaria excepcional.
Vicente Gil M., c.m.f
Fuente:
www.panoramacatolico.com

28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Romanos
“Discordias en la Iglesia de Corinto”
“Os ruego que
estéis de acuerdo y no haya disensiones
entre vosotros, sino una perfecta concordia
de pensamiento y opinión”
(1 Co. 1, 10). Pablo ruega a la comunidad
cristiana de Corinto que reflexione,
de manera positiva, sobre las discordias
que han ocasionado divisiones entre
los hermanos. Cada uno de los grupos,
surgidos de las rivalidades y divisiones
ha adoptado su guía espiritual.
Escribe el Apóstol: “Me
refiero a lo que anda diciendo cada
uno: yo por Pablo, yo por Apolo, yo
por Cefas, yo por Cristo” (1 Co
1, 12). Pablo ataca abiertamente esta
realidad peligrosa de convertir la Iglesia
de Corinto en una “secta”.
Porque amenaza la unidad compacta de
la comunidad cristiana en Corinto.
Pablo rechaza toda
división en la comunidad de Corinto.
Sólo Cristo es el único
guía, el único maestro,
la única fuente de sabiduría
entre los cristianos. ¡Y Cristo
crucificado!
El Apóstol acude
al mensaje de Cristo crucificado, cuando
un peligro grave amenaza a la comunidad
cristiana. “Pues el mensaje de
la cruz es locura para los que se pierden;
para los que nos salvamos es fuerza
de Dios” (1 Co 1, 18).
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Romanos
“Desórdenes en la Iglesia
de Corinto”
En las primeras comunidades
cristianas encontramos luces y sombras
en la conducta de algunos cristianos.
A Pablo llegó noticias de desórdenes
morales en Corinto. Un cristiano de
la comunidad había cometido un
grave incesto, casándose con
la viuda de su padre.
La comunidad no lo
había expulsado de su seno con
importante peligro de corrupción
a lo interno de la comunidad cristiana
y con escándalo para los paganos.
El Apóstol lanza
la excomunión contra él.
Pablo advierte que ésta tiene
preferentemente un carácter medicinal:
“Entregad a ese individuo a Satanás
para mortificar su sexualidad”.
La pena es la exclusión de la
comunidad en la que Jesús es
Señor. La finalidad en lo que
toca al culpable es su salvación
en el día del juicio definitivo.
Pablo afronta otras
desviaciones morales desde la fe. El
cristiano entero está consagrado
a Cristo, también en su dimensión
corporal. Pablo se opone frontalmente
a un dicotomía del hombre y rechaza
el espiritualismo que rebaja el cuerpo.
El hombre entero con su cuerpo pertenece
a la esfera de la salvación:
por él murió corporalmente
Cristo.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Romanos
Los pleitos entre cristianos
Cuando uno de vosotros
tiene un pleito con otro, ¿cómo
se atreve a someter el caso a que lo
juzguen los injustos y no los consagrados?
(1 Cor 6, 1). En la comunidad cristiana
de Corinto, además de divisiones
y escándalos, los cristianos
se enredaban con pleitos entre sí.
Pablo les increpa que ellos, tan sabios,
no son capaces de arreglar sus diferencias
y tienen que recurrir al arbitraje de
los tribunales civiles.
Para el apóstol,
la unidad, la paz y la caridad fraterna
tienen que ser lo primero en la comunidad.
Son ellas las que fundamentan y caracterizan
una comunidad cristiana. Pablo no afirma
que los tribunales civiles son incompetentes
para juzgar a los cristianos. El apóstol
pretende recordar a los corintios y
a nosotros, que la Iglesia tiene entidad
propia. No está obligada necesariamente
y en todo a las instituciones seculares.
Afirma que la Iglesia es una fraternidad
en la que los problemas deben resolverse
de manera fraterna, mediante el amor,
no en base al derecho.
Para los pleitos entre
cristianos, Pablo propone un mandato
y un consejo: el mandato es resolverlos
dentro, sometiéndolos a árbitros
cualificados, capaces de juzgar con
sentido cristiano. El consejo es ceder
los propios derechos por el bien de
la paz. Es el triunfo de la caridad.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Romanos
Carismas en la Iglesia de Corinto
Pablo habla de los
Carismas en su cartas. En la literatura
paulina aparece la palabra “Carisma”
unas 14 veces, y solamente en el resto
del Nuevo Testamente. En las asambleas
litúrgicas se repetía
frecuénteme el fenómeno
de los carismas. Como ciertos dones
especiales concedidos por el Espíritu
de Dios a determinadas personas o grupos
para provecho del resto de la asamblea.
Las primeras comunidades cristianas
debieron ser acompañadas con
frecuencia por esta acción especial
del Espíritu Santo. El mismo
Apóstol les recuerda que “
mi mensaje y mi proclamación
no se apoyaban en palabras sabias y
persuasivas, sino en la demostración
del poder del Espíritu “
( 1 cor.2,4). Pablo reconoce el origen
milagroso de los carismas, pero admite
también que pueden ser objeto
de abusos de los beneficiarios. Estos
pueden ceder a la tentación egoísta
de sobrevalorar los propios carismas,
y pretender el monopolio de los mismos,
como si el Espíritu Santo únicamente
se comunica a través de ellos.
Pablo establece la jerarquía
de los carismas para el bien común
de la comunidad cristiana.
Como resultado Pablo
expone la doctrina de la Iglesia como
cuerpo de cristo.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Romanos
“Pablo, Apóstol de Cristo
Jesús”
Pablo en la primera
carta a la comunidad de Corinto escribe,
a veces, de forma tajante. Los problemas
que la motivaron no eran de confrontamiento
con la comunidad de Corinto.
Eran de verdadera crisis
entre Pablo y los corintios. Pero el
apóstol les escribe con la seguridad
que los corintios lo comprenden y lo
entienden. Seguro que le causaron a
Pablo preocupación e intranquilidad.
Todo era admisible, dado el ambiente
pagano de la ciudad de Corinto. En un
determinado momento surgieron en Corinto
algunos cristianos oponentes al Apóstol,
Pablo los llama superapóstoles:
“ Pues aunque nada soy, en nada
soy inferior a los super apóstoles”
( 12,11).
El enfrentamiento de
Pablo con estos predicadores dio origen
a visitas a Corinto de Pablo y Tito,
y de una tercera carta del apóstol,
que para algunos está asumida
en los capítulos 10-13 de esta
segunda carta a los corintios.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Romanos
“Vosotros sois nuestra carta"
Pablo escribe la segunda
carta a la comunidad de Corinto: “Vosotros
sois nuestra carta, escrita en nuestro
corazón, reconocida y leída
por todo el mundo” (2 Cor 3, 2).
Las relaciones del apóstol con
los cristianos de Corinto pasaron por
la tempestad y la crispación
de actitudes hacia Pablo.
Están motivadas
por el grupo de cristianos que adversan
la persona y doctrina de Pablo y la
falta de profundidad de la fe en la
comunidad de Corinto. Acusado de ligereza,
Pablo reacciona con energía estos
ataques a su persona, porque ponían
en duda su ministerio apostólico:
Dios me es testigo de que, cuando me
dirijo a vosotros, no confunda el sí
y el no, el Hijo de Dios, Cristo Jesús,
el que os predicamos no fue un sí
y un no, ya que en Él se cumplió
el sí (2 Cor 1, 18-20). El pensamiento
de Pablo se remonta, del Evangelio predicado,
a Cristo Jesús que representa
a este Evangelio, pues la vida y la
muerte de Jesús dan testimonio
de su adhesión total a la voluntad
del Padre. Esta constancia constituye
también para nuestra generación
la seguridad de la solidez del mensaje
evangélico, así como la
fuente de fidelidad de los cristianos.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Romanos
“Pablo, Apóstol de Cristo
Jesús”
“Nosotros todos,
reflejando con el rostro descubierto
la gloria del Señor, nos vamos
transformando en su imagen con esplendor
creciente, como bajo la acción
del Espíritu del Señor”
(2 Cor 3, 18). Cuando nos exponemos
y recibimos el impacto de la Gloria
luminosa del Señor y por la eficacia
del Espíritu Santo, nuestra imagen
deformada se va transformando poco a
poco hasta recobrar la imagen de Dios
que es Cristo. Pablo no niega la gloria
divina que se hace presente en la misión
de Moisés de sacar a los israelitas
de Egipto y conducirlos a la tierra
prometida.
Pablo defiende, ante
sus detractores, que lo que verdaderamente
admira permanentemente es la actual
presencia del Espíritu Santo
que transforma a los cristianos. Pablo
habla del velo con el que Moisés
se cubría el rostro después
de hablar con Dios.
Pablo afirma que su
ministerio como apóstol es permanente,
no transitorio, como Moisés.
Para Pablo el velo significa la ceguera
de Israel, que rechaza la lectura de
las Escrituras a la luz de Cristo. Pero
tiene la esperanza que Cristo les arrebatará
el velo para entablar un nuevo diálogo
con Dios.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Romanos
“Ministerio de la reconciliación”
“Si alguno es
cristiano es criatura nueva. Lo antiguo
pasó. Mirad, todo queda renovado”
(2 Cor 5, 17). Para proclamar la llegada
de un mundo nuevo, Pablo se apoya en
el profeta Isaías, que habla
de “un cielo nuevo y una tierra
nueva” (Is. 65, 17-18). Pablo
ve realizada en Cristo esta profecía
de Isaías. El con alcance universal.
El apóstol responde
así a quienes le cuestionan su
vocación y ministerio apostólico.
Lo importante no son las relaciones
cercanas con el Jesús terreno,
sino la vinculación con el Señor
resucitado.
Para profundizar el
tema Pablo recurre a la reconciliación
con Dios: “Todo es obra de Dios,
que nos reconcilió consigo por
medio de Cristo y nos encomendó
el ministerio de la reconciliación
(2 Cor 5, 18). Pero la reconciliación
entre los corintios y Pablo sólo
será posible si antes se da la
reconciliación entre los corintios
y Dios. Esta es la urgente y generosa
llamada a dejarse reconciliar: “Por
Cristo os suplicamos: Dejaos reconciliar
con Dios” (2 Cor 5.20). Es una
llamada que es válida para los
cristianos de todos los tiempos: los
hombres tienen necesidad de vivir en
paz unos con otros, pero difícilmente
lo lograrán sino viven en paz
con Dios. La fuerza de la reconciliación
es la muerte de Cristo en la cruz.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Corintos
El ministerio apostólico
“Como colaboradores
os exhortamos a no recibir en vano la
gracia de Dios” (2 Cor 6, 1).
El apóstol pide a la comunidad
cristiana de Corinto no dejar echar
en saco roto la gracia de Dios. En Cristo
Dios ha pronunciado una palabra de perdón.
Pablo es el apóstol
delegado para llevar esta reconciliación
de Dios con la comunidad de Corinto.
Sin embargo los creyentes son libres
para acoger la llamada que hace Dios
por medio de Pablo. Por eso el apóstol
propone e invita, pero no obliga.
Pablo proclama con
su conducta y en sus cartas el protagonismo
de Dios en la doctrina de Cristo. Pero
Pablo vive en su catequesis el drama
de Corinto. El ministerio apostólico
de Pablo presenta un clima de luces
y sombras, de riesgos y compensaciones,
de fracasos y alegrías. Para
él no cuenta el juicio de los
hombres, sino el Dios. Pablo no cede
al temor humano, tampoco pide milagros:
“Llevo en el cuerpo la muerte
de Cristo, para que se manifieste con
nuestro cuerpo la vida de Cristo”
(2 Cor 4, 10).
Pablo deja las consideraciones
generales del ministerio apostólico
para centrarse en la relación
concreta con los corintios: “Para
vosotros, mi boca se abre con franqueza.
Como a hijos, os pido el pago correspondiente:
ensanchad también vosotros el
corazón”.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Corintos
“La colecta para Jerusalén”
“En su extrema
pobreza derrocharon generosidad”,
escribe Pablo a los corintios, para
destacar el entusiasmo de la Iglesia
de Macedonia en la ayuda a los hermanos
pobres de Jerusalén. Macedonia
fue la primera zona europea misionada
por el Apóstol.
Pablo presenta la generosidad
de los macedonios, que se dieron a sí
mismos generosamente. El celo misionero
de Pablo por la colecta en favor de
los cristianos de Jerusalén se
dejó sentir con insistencia en
la comunidad cristiana de Corinto.
Pablo reaviva el primer
entusiasmo entre los corintios. El Apóstol
emplea palabras delicadas y discretas
para apoyar la generosidad de los corintios.
Pablo tomó muy a pecho el resultado
de la colecta a favor de los pobres
de la comunidad cristiana de Jerusalén:
“Sólo pidieron que nos
acordáramos de los pobres”
(Gál 2, 10). Detrás de
todo este entusiasmo se vislumbra el
tributo del templo y las otras ofrendas
voluntarias con las que los judíos
contribuían al mantenimiento
del templo y al culto.
El Apóstol resalta
el sentido de la universalidad de la
Iglesia y de la necesaria comunicación
de bienes entre las diversas comunidades
de la misma.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Gálatas
“Los Gálatas”
Con este nombre los
griegos designaban a los celtas que
el siglo tercero antes de Cristo, pasaron
a establecerse en el centro de Asia
Menor.
Derrotados por los
romanos, pierden la independencia. Roma
crea con todo el territorio con-quistado
la provincia romana de Galacia. Su capital
es Ancara, hoy de Turquía.
Pablo evangelizó
en este territorio y otras ciudades
en el primer viaje apostólico
en los años 45-48.
Durante su estancia
en Efeso llegan noticias a Pablo de
la crisis que sufren las distintas comunidades
de Galacia. Es una crisis grave de identidad
cristiana.
En las comunidades
de Galacia se presentaron unos judaizantes
predicando que los cristianos para salvarse,
tenían que circuncidarse y observar
la ley de Moisés. Pero al mismo
tiempo desacreditaban a Pablo su condición
de apóstol y su doctrina.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Gálatas
La vocación de San Pablo
Es desconcertante
la experiencia religiosa que vive Saulo
en el camino de Damasco. Pablo señaló
el cambio decisivo de su vida. El mismo
Pablo ha atribuido el acontecimiento
de su conversión a Cristo, y
su alejamiento del judaísmo a
semejante acontecimiento de conversión.
Así inicia Pablo
el proceso de su vocación: Pablo
se consideró siempre judío
y entendió el cristianismo como
el mar en el que estaban llamadas a
desembocar las corrientes espirituales
del Antiguo Testamento. Pablo es un
“llamado”: “Cuando
Aquél que me separó desde
el seno de mi madre y me llamó
por su gracia, tuvo a bien revelar en
mí a su Hijo, para que le anunciase
entre los gentiles” (Gál
1, 15-16).
Pablo orienta la persona
y la vida hacia la realización
de una misión divina, que descubrirá
a través de las sucesivas iluminaciones
espirituales: “Ve, que yo te envío
a pueblos lejanos” (Hch 22, 21).
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Gálatas
“El Evangelio de Pablo”
“Os hago saber,
hermanos, que el evangelio que os anunció
no es de origen humano: pues yo no lo
recibí ni aprendí de un
hombre, sino que me lo reveló
Jesucristo” (Gál 1, 11-12).
Este carácter divino de su evangelio
lo prueba ahora Pablo recordando sus
principios de cristiano. Su vocación
y su formación de cristiano y
de apóstol han sido obra de Dios,
no de los hombres. Pablo apela a la
“verdad del evangelio” para
hacer reflexionar a los gálatas.
El evangelio aparece
como un valor absoluto, ante el cual
ha de ceder todo lo demás, incluso
la vida de Pablo y su predicación.
El evangelio no es un producto humano,
pero está destinado al hombre
y para a través del hombre. El
Apóstol vuelve a pensar en su
vida dentro de la visión del
evangelio, al que Dios le había
destinado desde el seno de su madre,
lo alcanza en un momento muy correcto
de su vida, y lo cambia por completo.
Desde su primer encuentro con Cristo,
Pablo se sentirá relacionado
con el evangelio.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Gálatas
“Por la Fe y no por la Ley”
Las comunidades cristianas
de Galacia están formadas por
paganos convertidos. Antes que los judaizantes
vinieran a hablarles de las obras de
la ley de Moisés, los gálatas
escucharon la predicación del
apóstol Pablo, y abrazaron la
fe cristiana. Desde el comienzo de su
vida cristiana los gálatas experimentaron
las gracias y favores de Dios, que se
hizo sensible por los diversos carismas
espirituales. Aceptaron también
con el Espíritu el mensaje de
la cruz.
Pablo se encara con
ellos: ¡Oh insensatos gálatas
que somos salvados por la fe y no por
la obras de la ley. Nuestra santificación
interior es por la gracia del Espíritu.
Esta experiencia del Espíritu
es fruto de haber aceptado por la fe
el evangelio de Cristo. La ley de Moisés
era desconocida para los gálatas
antes de hacerse cristianos. Pablo trae
el ejemplo de Abrahán: El entró
en el camino de la salvación
por creer en Dios y apoyar su esperanza
en él. La ley, la circuncisión
y las obras son posteriores a la fe
en Abrahán.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Gálatas
La ley y la promesa
El apóstol
Pablo insiste en el valor relativo de
la ley con relación a la promesa
que Dios hace a Abrahán. La promesa
al patriarca da a los descendientes
el derecho a la licencia. Dios promete
al pueblo de Israel su gracia de una
manera gratuita e incondicional.
La alianza del Sinaí llega siglos
después de la promesa hecha a
Abrahán. La alianza no puede
anular la promesa. Las “escuelas
judías” de los años
anteriores a Cristo habían divinizado
prácticamente la ley que recibió
Moisés en el monte Sinaí.
El estudio y la observancia
de la ley se obtenían por la
ciencia y la sabiduría, la ley
era considerada como manantial de bendiciones
divinas y de vida feliz. Pero la ley
es una realidad temporal e interina.
Los judíos, sin embargo, hicieron
de la ley una realidad absoluta.
Ciertamente la ley
tiene sus valores: es don de Dios, otorgado
por mediación de Moisés.
Permite reconocer el pecado. La ley
no anula ni va contra la promesa: Abrahán
responde con la fe a la promesa que
Dios le ha hecho. Abrahán, el
creyente, participa de la promesa, por
la fe, no por la ley y las obras.
La promesa hecha a Abrahán se
extiende también a “su
descendencia”, Cristo, como dice
Pablo: “No dice descendientes,
sino a tu descendencia, que es Cristo”
(Gál. 3, 16).
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Gálatas
Esclavos, hijos libres
Escribe Pablo: “Antes
de que llegara la fe, éramos
prisioneros, custodiados por la ley
hasta que se revelase la fe futura.
De modo que la ley era nuestro pedagogo
hasta que viniera Cristo y recibiéramos
la justicia por la fe; pero al llegar
la fe, ya no dependemos del pedagogo.
“En Cristo Jesús
todos sois hijos de Dios” (Gál.
3, 23-25). Pablo describe la misión
de la ley como una realidad transitoria.
Emplea dos imágenes: la cárcel
y el pedagogo. La cárcel priva
de la libertad humana al prisionero
pero le guarda la vida.
El mismo Pablo experimentó
esta situación camino de Cesarea.
El pedagogo en la educación griega
era quien cuidaba del niño hasta
la mayoría de edad, que decidía
el padre. Acabada esta etapa, el hijo
se emancipa del pedagogo. La ley actúa
de carcelero y pedagogo. Coarta la libertad
de las personas sobre las que actúa.
La ley fue el pedagogo
durante la minoría de edad de
Israel hasta que Dios envía a
su Hijo. Ahora todos somos hijos de
Dios. Es la catequesis que Pablo predicó
a los gálatas y ellos aceptaron.
Pablo les recuerda: “Ahora no
se distinguen judío y griego,
esclavo y libre, hombre y mujer, pues
con Cristo Jesús todos sois uno…
pertenecéis a Cristo, sois descendencia
de Abrahán, herederos de la promesa”
(Gál. 3, 28-9).
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Efesios
Introducción
Tradicionalmente ha
figurado en el conjunto de las cartas
de Pablo como la primera escrita desde
la cautividad. Las otras son Filipenses,
Colosenses y Filemón.
Es la más extensa y doctrinal
de todas ellas.
Estructura: Es claramente
de Pablo. Comienza con el saludo. La
primera parte es de carácter
doctrinal. Tiene como tema fundamental
a Jesucristo y la Iglesia. En la segunda
parte, Pablo se dedica a exhortar a
la comunidad de Efeso: a la unidad y
recomienda para conseguir los deberes
propicios de cada estado. Concluye con
el epílogo. Se advierte el deseo
y la preocupación de fundamentar
la vida cristiana de la comunidad de
Efeso en la sólida doctrina de
la Iglesia.
Cabe destacar los deberes
en las relaciones entre marido y mujer:
“Maridos amad a vuestras mujeres,
como Cristo amó a la Iglesia
y se entregó por ella”
(Ef. 5, 25). Es una invitación
“a respetarse unos a otros por
la fidelidad de Cristo”. La Iglesia
está sometida a Cristo. El amor
conyugal de Cristo lo lleva al sacrificio
propio. Algunos padres apostólicos
comentan que el hijo de Dios abandona
al Padre para servir a su Iglesia.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Efesios
“El matrimonio”
“El marido es
cabeza de la mujer como Cristo es cabeza
de la Iglesia. Él que es el salvador
del cuerpo. “Hombres amad a vuestras
mujeres, como Cristo amó a la
Iglesia y se entregó por ella”.
La doctrina de Pablo sobre el matrimonio
se desarrolla por completo bajo el signo
del amor.
Por eso mismo la “sumisión”
del uno al otro no es signo de dependencia
de esclavitud, sino dependencia en el
amor. El marido tampoco queda excluido,
a pesar de que se le presenta abiertamente
“como cabeza de la mujer”.
La relación
de marido-mujer se define sobre la relación
de Cristo-Iglesia, que es esencialmente
una relación de amor: “Cristo
amó a la Iglesia y se entregó
él mismo por ella”.
Esta relación
de Cristo-Iglesia se convierte en un
modelo de amor recíproco entre
los esposos. El pensamiento de Pablo
es que Cristo asume el amor humano de
los bautizados, lo hace fermentar desde
dentro, lo purifica para convertirlo
en un reflejo e imagen de su relación
con la Iglesia.
El matrimonio entra
en la dimensión de la Iglesia.
Tiene que servir para crecimiento de
la misma Iglesia, para crear relaciones
de amor y de fe entre todos sus miembros.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Filipenses
Introducción
“Intentemos,
escribe Lucas en los Hechos (Hch 16,
10-13), ir a Macedonia, convencidos
de que Dios nos llamaba a anunciar la
buena noticia. De Nápolis llegamos
a Filipos, la primera ciudad europea
de Macedonia, visitada y evangelizada
por Pablo y Silas, hacia el año
49. Una mujer, llamada Lidia, comerciante
en púrpura, es la primera convertida
“europea” al evangelio por
la palabra de Pablo. Allí nace
una comunidad cristiana, generosa.
El apóstol se
sintió siempre muy vinculado
a la comunidad de Filipos: “Estoy
seguro que el que comenzó en
vosotros una obra buena, la llevará
término hasta el día de
Cristo”. El desarrollo literario
de la carta gira alrededor del “eje
comunicativo yo-vosotros”. Ello
provoca un clima de gran confianza y
comunión entre Pablo y los filipenses.
El Apóstol les habla de su dura
situación de prisionero en la
cárcel de Efeso. Pero esos sufrimientos
son para Pablo una ayuda al progreso
del evangelio.
Pablo se sintió
arropado en su misión con la
intervención de Epafrodito, “nuestro
hermano colaborador y compañero
de fatigas, el que los filipenses me
enviásteis con el encargo de
socorrerme en mis necesidades”
(Fil. 2, 25). Esta primera etapa “europea”
entusiasma más a Pablo que el
trabajo misionero con sus hermanos judíos.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Filipenses
“Unidos a Cristo Jesús”
“Así
canta Pablo a Jesucristo: “Tened
los mismos sentimientos de Cristo Jesús,
el cual a pesar de su condición
divina, no hizo alarde de ser igual
a Dios; sino que se vació de
sí y tomó la condición
de esclavo, haciéndose semejante
a los hombres. Y mostrándose
en figura humana, se humilló,
se hizo obediente hasta la muerte y
una muerte de cruz. Por eso Dios lo
exaltó y le concedió el
nombre que está por encima de
todo nombre”. (Fil 2, 6-11).
Este es el tema central
de la Carta a los Filipenses. Pablo
urge a la comunidad cristiana que su
comportamiento sea semejante al de Cristo
Jesús: humilde y servicial también
tienen que crecer, de manera especial
en el amor. Para Pablo el amor es valor
supremo en el camino de Jesús.
Un amor que no puede quedarse en sentimiento,
impulso ciego, en huracán que
pasa. El Apóstol pide para la
comunidad de Filipos un amor crítico,
clarividente, sensible a la realidad
humana de los hermanos.
Un amor perseverante.
Pablo lo pide, porque sabe muy bien
que el amor es de Dios. Él es
quien ha comenzado esta “buena
obra” y a Él hay que pedir
que la lleve a término.
Vicente Gil M., c.m.f
Fuente:
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Filipenses
“El ejemplo de Pablo”
Los cristianos de
Filipos tiene ante sí dos ejemplos
posibles y muy diferentes para vivir
su vida de cristianos: el primero es
Pablo. El apóstol se describe
como un atleta en el seguimiento de
Cristo. Ha comenzado la carrera pero
aún no ha llegado a la meta.
Por lo mismo Pablo sigue corriendo.
El otro modelo de vida
cristiana son los predicadores judaizantes
que alardean de participar ya de forma
plena y definitiva en el triunfo de
Cristo. El Apóstol Pablo rechaza
totalmente este entusiasmo triunfalista
de los judaizantes.
Pablo pide a la comunidad
de Filipos que no duden en rechazar
este comportamiento de los judaizantes.
El Apóstol insiste en los filipenses
y los cristianos que no deben considerarse
ya victoriosos y coronados de gloria.
Más bien se debe actuar con plena
conciencia de que aún estamos
luchando por conseguir la meta. Pues,
nuestra salvación aún
no está consumada: se encuentra
todavía en gestación.
Vicente Gil M., c.m.f
Fuente:
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Colosenses
“Primacía de Cristo”
Cristo "es imagen
de Dios invisible, primogénito
de todas la creación, porque
en él fueron creadas todas las
cosas, en los cielos y en la tierra,
las visibles y las invisibles, los Tronos,
las Dominaciones, los Principados, las
Potestades: todo fue creado por él
y para él; él existe con
anterioridad a todo, y todo tiene en
él su consistencia. El es también
la cabeza del Cuerpo, de la Iglesia:
El es el Principio, el Primogénito
de entre los muertos, para que sea el
primero en todo, pues Dios tuvo a bien
hacer residir en él toda la Plenitud,
y reconciliar por él y para él
todas las cosas, pacificando, mediante
la sangre de su cruz, lo que hay en
la tierra y en los cielos" (Col
1.15-20).
Este texto constituye
la parte dogmática de la Carta.
En el relato resalta Pablo la supremacía
sublime de la persona de Cristo en el
orden de la creación y de la
redención. Posee las mimas características
que la descripción que hace Juan
en el prólogo de su evangelio.
Pablo con sus sufrimientos
completa lo que falta a las tribulaciones
de Cristo y anuncia l misterio escondido
hasta ahora.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Colosenses
“Cristo lo es todo para todos”
El bautismo introduce
al bautizado en la unión con
Cristo resucitado. Esta realidad bautismal
es para el apóstol Pablo el punto
de partida y el fundamento sólido
de la vida cristiana.
El bautismo nos hace
morir al pecado, al hombre viejo, para
renacer a una vida nueva. El cristiano
es el hombre nuevo, el hombre de Cristo
y con Cristo, Su manifestación
gloriosa será cuando pase el
umbral de esta vida mortal.
De este mundo pagano
fueron liberados los cristianos gracias
a la acción redentora del Evangelio.
Antes vivían en medio de los
desórdenes. Ahora incorporados
a Cristo, ahora deben dar cabida al
amor al prójimo. El cristiano
vive en la tierra, pero su mente y corazón
están en el cielo, donde le esperan
los bienes definitivos y eternos.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Colosenses
“Cristo y Pablo”
La vida y el pensamiento
de Pablo, como reflejan sus cartas,
están polarizadas por la persona
de Cristo y su obra de salvación.
Cuando habla de Cristo, Pablo no muestra
mucho interés por los datos biográficos
de la historia humana de Cristo. Su
atención está centrada
en la muerte y resurrección de
Cristo: “Si un tiempo consideramos
a Cristo con criterios humanos, ahora
ya no lo hacemos” (2 Cor 5, 16).
En su primera época
Saulo juzgaba a Jesús con criterios
humanos inadecuados, y lo perseguía.
Hasta que respondiendo a la pregunta
¿quién eres?, se reveló
la personalidad del Señor. Desde
aquel momento Pablo empezó a
juzgar de otra manera.
Entre Cristo y el apóstol
Pablo se sitúa como eslabón
la primitiva comunidad cristiana. Con
ella Pablo comparte la fe y su carisma
especial de “Apóstol de
Cristo”.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Clausurado Año
Paulino
Audiencia general, miércoles
1 de julio de 2009
Queridos hermanos
y hermanas:
Tras haber clausurado
el Año Paulino, seguimos la invitación
del Apóstol de conocer mejor
el misterio de Cristo y ponerlo como
centro de nuestra existencia personal
y comunitaria. Espero que la celebración
del Año Sacerdotal sirva para
la renovación interior de cada
sacerdote. A la luz del binomio “consagración-misión”,
se advierte la necesidad de una mayor
identificación con Cristo, como
garantía de fidelidad y fecundidad
en su ministerio. En la vida del presbítero,
anuncio misionero y culto no están
separados. Mediante la predicación
del Evangelio engendra a la fe a los
creyentes para que se unan al sacrificio
de Cristo con el sacrifico espiritual
de sus vidas. Es urgente recuperar el
primado de la gracia divina, así
como la conciencia de su propia identidad,
en el ejercicio del ministerio sacerdotal,
cuyos elementos esenciales son el anuncio
de la Palabra y la celebración
de los sacramentos. El sacerdote pertenece
totalmente al Señor; Él
lo ha elegido y lo ha constituido para
servir al Pueblo de Dios. Espero que
se multiplique en toda la Iglesia la
oración por la santificación
del clero y las vocaciones sacerdotales.
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