
28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Tercer viaje de Pablo
El apóstol san
Pablo inicia su tercer viaje el año
53, que se prolongará hasta el
58. Le acompañan Timoteo, Tito,
Lucas y otros hermanos. Pablo lleva
el evangelio a las ciudades de Galacia,
Frigia, Tarso, Éfeso, capital
de Asia Menor, Tróade, Filipos,
Tesalónica y Corinto. Su regreso
es por Fipipos, Tróade y Mitilene.
Navega frente a la isla de Quíos
y arriba a Mileto. Sigue por la isla
de Cos y Rodas. En Patera de Licia cambia
de nave para llegar a Tiro y Ptolemaida
y desembarcar en Cesarea del Mar. Sube
a Jerusalén, donde entrega la
colecta de la comunidades cristianas
de Asia Menor para la comunidad de Jerusalén.
Pablo se detiene en
Efeso durante dos años y medio.
Allí le llegan noticias de los
conflictos que han surgido en la comunidad
de Corinto. Escribe la primera carta
a los corintios y, según muchos
autores, las cartas a los Filipenses
y a Filemón. Durante su estancia
en Éfeso escribe también
las cartas a los gálatas y la
segunda a los corintios. En su nueva
estancia en Corinto escribe la carta
a los Romanos.
El trabajo principal
de Pablo y sus compañeros ha
sido la Evangelización de la
provincia romana de Asia Menor.
Vicente Gil M., c.m.f
Fuente:
www.panoramacatolico.com

28-6-2008
- 28-6-2009
Año Paulino

Prisionero de
Roma
Pablo se encontraba
en el Templo de Jerusalén cumpliendo
su voto. “Cuando se iban a cumplir
los siete días, los judíos
de Asia, viéndolo en el templo”
lo arrestaron. Agarraron a Pablo, lo
arrastraron fuera del templo. Intentaban
matarlo: pero el tribuno romano reunió
los soldados, detuvo a Pablo y lo condujo
a la fortaleza romana en Jerusalén.
Pablo es trasladado
a la prisión de Cesarea, donde
permanece encarcelado por dos años,
porque el procurador Félix esperaba
que Pablo comprase su libertad. Con
Festo, sucesor de Félix, Pablo
apela al tribunal del emperador romano,
para liberarse de los judíos.
La prisión en Roma dura dos años.
Terminó con la libertad y absolución
de Pablo, antes del año 64, fecha
del incendio de la ciudad de Roma y
de la primera persecución cristiana.
Pablo, que quería venir a Roma
de paso hacia España, es razonable
que ahora realizara su sueño.
Arrestado en
el templo
El evangelista Lucas
compone una escena dramática,
eficaz en la cual se representa otro
drama de mayor alcance: Jerusalén
rechaza la última oferta del
evangelio. Pablo, como Jesús,
le traía la paz, y le responden
con la guerra. Cuando se lleven a Pablo,
Jerusalén quedará atrás
y el narrador no se volverá para
mirarla en el resto del libro.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Pablo, el Hombre
Pablo ha plasmado en
sus escritos la distancia de su “ser
hombre” con referencia a su “ser
cristiano”. El tesoro de la fe
“lo llevamos en vasijas de barro
para que se vea que su fuerza superior
procede de Dios y no de nosotros”.
El poder de Dios rebasa la capacidad
de la vasija de barro.
En la lectura de las
cartas paulinas aparece Pablo como hombre,
con genio de mando: “superaba
en el judaísmo a todos mis compañeros
en mi celo ferviente por las tradiciones”.
Lo mismo sucedía con los otros
apóstoles en la comunidad cristiana.
En su trabajo misionero nunca dice basta:
“Olvidando el camino andado, me
lanzo a lo que está por delante”.
Como judío, es de formación
farisea; como cristiano, es apóstol
de Cristo. Lleva en su seno la fuerza
del huracán, “signo de
contradicción”. Lo que
vive, lo vive intensamente: “me
gastaré, me consumiré”.
Sin embargo, en el físico de
su cuerpo, Pablo no es un Apolo. Él
mismo lo reconoce. No oculta sus flaquezas
físicas. No obstante rebosaba
“gracia y atractivos”. “A
veces parecía hombre, otras se
mostraba como un ángel”.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Pablo, adorador
de Dios
“Así
Dios será todo en todos”.
“Somos nosotros, los circuncidados,
los que servimos a Dios en espíritu”.
El hecho de que Pablo es un santo se
acepta sin ninguna dificultad para los
que conocen su vida.
En el alma de todo
santo vemos los principios que han regido
su vida. En su vida de cristiano, Pablo
aconsejó siempre el principio
que aprendió y practicó
como fariseo en el judaísmo:
La idea de Dios uno, creador y salvador
de su pueblo. Pablo, como judío
y después como cristiano, vivió
siempre como “fiel siervo de Yahvé”.
Después de la conversión
en el camino de Damasco, Pablo cambió
la forma de servir a Dios. Pero la idea
de entrega como criatura escogida de
Yahvé perdura en su vida de converso
e influye intensamente en su vida de
apóstol. Siempre tiene como testigo
y dueño de su vida a “Dios
a quien sirvo en mi espíritu,
en el evangelio de su Hijo”. La
idea de Dios se ha esclarecido en su
alma. Dios tiene un Hijo, a quien ama
y en quien nos ama: “Si, siendo
enemigos, la muerte de su Hijo nos reconcilió
con Dios, con mayor razón, ya
reconciliados, nos salvará su
vida”.
Vicente Gil M., c.m.f
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Año Paulino

Pablo, "Mi
vida es Cristo"
Pablo está
en prisión de Roma o Efeso. Esta
situación parecía una
adversidad y contratiempo para el enuncio
del Evangelio. Pero, no fue así.
Pablo acepta la cárcel por amor
a Cristo y su evangelio.
Esta actitud positiva
provocó en los paganos el deseo
de conocer a Cristo. Pablo está
lleno de la grandeza de Cristo, de su
sacrificio, de su amor: “Me amó
y se entregó por mí”.
El amor de Cristo es un estímulo
para el Apóstol. “El amor
de Cristo nos apremia, al pensar que
si uno murió por todos, todos
murieron”.
Por la muerte de Cristo
morimos al pecado y al egoísmo.
Como su amor es Cristo, Pablo vive en
el cielo, aunque sus pies pisan la tierra.
Pablo, lleno de Cristo, de su gloria
y de su eternidad, es hombre de fe,
esperanza y de amor en Cristo.
La santidad de Pablo
se encuentra polarizada por su amor
a Cristo: Se apoya en Él, vive
en Él, confía en Él,
respira el “buen olor de Cristo”.
Esta es la razón de su muerte:
“Estar con Cristo: “morir
por Cristo es una ganancia.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los Romanos
La Iglesia cristiana en Roma
El origen de la comunidad
cristiana de Roma cuenta con noticias
muy escasas. En los Hechos de los Apóstoles,
Lucas menciona entre los oyentes de
Pentecostés “romanos residentes”.
¿Quién fue el misionero
anónimo que llevó la semilla
de la fe cristiana a Roma? Lucas nombra
también en el libro de los Hechos
que Pablo se encontró en Corinto
con Aquila y Priscila. Era un matrimonio
judío cristiano de Roma. En la
expulsión de los judíos
de Roma, el matrimonio Aquila y Priscila
se trasladó a Corintio. También
hay que contar con los paganos convertidos
en Pentecostés.
La Iglesia cristiana
en Roma era mayoritariamente de origen
pagano. Los destinatarios de la carta
de Pablo con ciudadanos romanos. El
Apóstol elabora la carta para
una comunidad cristiana, cuyos problemas,
Pablo tiene un conocimiento relativo.
Pablo admira la fe de la comunidad cristiana
de Roma: “Doy gracias a mi Dios
por todos vosotros, porque vuestra fe
se anuncia en todo el mundo”.
Pablo tiene especial referencia a los
problemas y experiencias de las otras
comunidades cristianas. Pablo concluye
su saludo y presentación con
una profesión de fe concentrada:
“A todos los que Dios amó
y llamó a ser consagrados, que
se encuentran en Roma”.
Vicente Gil M., c.m.f
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Año Paulino

Carta a los
Romanos
Motivo de la
carta
Pablo escribe a la
Iglesia en Roma para anunciar y preparar
su próxima visita a los cristianos.
Hasta el año 57, Pablo dedicó
todo su ministerio misionero a la región
oriental del Mediterráneo. La
dedicación del apóstol
a la evangelización de esta zona
ha sido intensa, amplia y fecunda. Pablo
acaricia ahora llevar el Evangelio al
otro extremo del Mediterráneo,
en concreto a España.
Sueña con evangelizar
los confines de occidente. El apóstol
quiere anunciar a la comunidad cristiana
de Roma su visita y sus proyectos. Les
escribe en el año 57 desde Corinto.
Este puede ser el primer
motivo de Pablo. Porque él no
era el fundador de la comunidad. Además
la Carta a los Romanos puede tener también
otros motivos, porque es una carta doctrinal,
densa en temas teológicos. Quizás
la carta más importante escrita
por Pablo. Otro motivo es la visita
a Jerusalén. Pablo proyectaba
acercarse a Jerusalén con ocasión
de la colecta que había recogido
para las comunidades cristianas de Palestina.
Pablo quiere aclarar
su pensamiento cristiano sobre las relaciones
entre judíos y paganos convertidos.
Quizás la causa más obvia
y sencilla sea, con les dice en la Carta:
“Muchas veces me propuse ir a
visitaros para cosechar entre vosotros
algún fruto, pero hasta ahora
me lo han impedido” (1,11)
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Romanos
“Yo no
me avergüenzo del Evangelio”
(Rom.1,16)
Pablo se creía
en el deber de informar a la comunidad
de Roma de sus proyectos. Aprovecha
la carta como canal de información,
para adelantar a la comunidad cristiana
de Roma su pensamiento cristiano. En
el encuentro de Pablo con Pedro en Jerusalén,
“reconocieron que me habían
confiado la evangelización de
los paganos (Gal. 2,7). Esta nueva proyección
del Evangelio hacia la periferia de
Palestina está en la mente de
Pablo cuando escribe la carta a los
romanos. A Pablo se le presenta ahora
la Iglesia en toda su imponente magnitud
y universalidad. Los gentiles han entrado
en las comunidades cristianas con tal
afluencia, que los judíos cristianos
constituían ya minoría.
La Iglesia se hacía completamente
pagana. Este hecho exigía la
intervención urgente de Pablo,
encargado oficialmente de los cristianos
de origen pagano. Pablo presenta el
Evangelio de Cristo como “una
fuerza de Dios para la salvación
de todo creyente”. “El hombre,
justificado por la fe, vivirá”.
Vicente Gil M., c.m.f
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Año Paulino

Carta a los
Romanos
Salvados por
la Fe
Pablo, después
del saludo a la comunidad cristiana
de Roma, va directamente al tema de
su carta: “ Salvados por la Fe”.
Pablo está al servicio del Evangelio,
que es “fuerza de Dios para toda
persona que cree”. Así
el Apóstol se adelanta a la objeción
de los judeo-cristianos, quienes pretendían
someter la salvación de los paganos
a la observancia de la ley. Por esto,
Pablo defenderá la importancia
fundamental de la fe en Cristo, recibida
“por pura gracia el justo vivirá
por la fe”. La fe es un acto por
el cual el hombre se entrega a Dios,
verdad y amor, como a la única
fuente de salvación. La fe tiene
su fundamento en la veracidad de Dios,
en la fidelidad a sus promesas y en
su poder para cumplirlas. La fe es la
que salva al hombre y hace iguales a
judíos y paganos. Reconciliados
con Dios mediante la fe en Cristo, los
creyentes pasamos a la salvación,
a la plenitud de la vida de la resurrección.
El “justo vivirá por la
fe”: La adhesión a Cristo
podrá darnos toda la medida de
la libertad, del amor y de la esperanza.
Vicente Gil M., c.m.f
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28-6-2008 - 28-6-2009
Año Paulino

Carta a los
Romanos
“Abrahán
creyó a Dios”
Los judíos
sacaban la certeza de su salvación
del hecho de ser descendientes de Abrahán.
Los judíos estaban convencidos
que Abrahán se salvó por
sus propios méritos: su esfuerzo,
su obediencia y su fidelidad a Dios
le consiguieron la gracia de Dios. Pablo
lee de nuevo la Escritura de la justificación
del patriarca.
Pablo recupera la figura
del patriarca Abrahán aceptado
por Dios en virtud de su fe: “Creyó
Abrahán a Dios y se le apuntó
a su haber”. La Escritura confirma
por completo la tesis de la salvación
por la fe. El patriarca es declarado
justo, no por sus obras, sino por su
fe.
Esta confianza de Abrahán
en Dios es lo que lo sitúa en
las condiciones requeridas para gozar
de la alianza.
Abrahán es el
padre de los creyentes. Con esta expresión
la Biblia desea señalar que Abrahán
es el punto de partida para cuantos
se afirman creyentes. También
está diciendo que el creyente
por excelencia es Abrahán.
Para nosotros significa
también ser hijos de Abrahán,
el padre de los creyentes.
Vicente Gil M., c.m.f
Fuente:
www.panoramacatolico.com