| Fundación
para el Apoyo a la Nueva Evangelización y a la Solidaridad
en la Fe Cristiana |
ADVIENTOFELIZ AÑO NUEVO HERMANOS Y HERMANASHemos iniciado un nuevo Año Litúrgico en la Iglesia, entrando en el tiempo de Adviento, tiempo de renovar las esperanzas con la expectativa de la venida de Jesús. Tiempo en que se nos exhorta también a estar vigilantes, a no adormecernos, evitando la seducción de las propuestas de un mundo que cada día se aleja más de Dios. En este tiempo de Adviento es necesario que revisemos y meditemos como nos preparamos, a la luz de la esperanza, para celebrar cristianamente la venida del Mesías, el Salvador del mundo La esperanza es la virtud teologal por la que aspiramos al Reino de los cielos y a la vida eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoyándonos no en nuestras fuerzas, sino en los auxilios de la gracia del Espíritu Santo. La virtud de la esperanza corresponde al anhelo de felicidad puesto por Dios en el corazón de todo hombre; asume las esperanzas que inspiran las actividades de los hombres; las purifica para ordenarlas al Reino de los cielos; protege del desaliento; sostiene en todo desfallecimiento; dilata el corazón en la espera de la bienaventuranza eterna. El impulso de la esperanza preserva del egoísmo y conduce a la dicha de la caridad. Por ella experimentamos la seguridad de alcanzar los bienes prometidos por el Señor, confiados en su bondad y apoyados en Cristo, que ha vencido la muerte y ha inaugurado por su resurreción la nueva vida hacia la que caminamos, aunque sea en medio de dificultades. Como se ve, la esperanza está basada en la fe. La auténtica esperanza no es egoísmo, sino que está muy directamente ligada a la caridad: lo que esperamos es esencialmente vivir unidos a Dios por el amor, lo cual es la mayor felicidad y la vida eterna.
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Para orar con las Antífonas de la "O"en preparación a la Navidad
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